El Gobierno Vasco ha estado recordando la importancia del Estatuto de Gernika, que fue un acuerdo político fundamental para el autogobierno del País Vasco. Este documento, que se aprobó en diciembre de 1978, fue negociado por una comisión de 13 parlamentarios designados tras las elecciones del 1 de marzo de 1979. Los miembros de esta comitiva jugaron un papel crucial en la formulación definitiva del proyecto, que luego fue presentado en el Congreso.
Entre ellos se encontraba MARCOS VIZCAYA, un destacado representante del PNV en el Congreso entre 1979 y 1986. Aunque se ha alejado de la política activa durante casi dos décadas, Vizcaya ha mantenido su interés en la realidad política actual. Durante su intervención en una ponencia sobre autogobierno en 2002, enfatizó que el Estatuto es un “acuerdo político y no una mera Ley Orgánica”, abogando por recuperar el «espíritu de diálogo» que lo originó. A pesar de reconocerse como «indefenso y sin garantías» frente a los incumplimientos, dejó claro que el derecho de autodeterminación nunca se consideró dentro del marco del Estatuto.
De los 13 parlamentarios que participaron en la ponencia, tres ya han fallecido, lo que subraya el paso del tiempo y la evolución del debate sobre el autogobierno. figuras como MICHEL UNZUETA, uno de los primeros senadores por Vizcaya tras las elecciones democráticas, también fueron clave en la defensa de los derechos históricos de los territorios forales y su aportación continúa siendo relevante en la actualidad.
Otro miembro importante de esta etapa fue ENRIQUE MÚGICA HERZOG, actual Defensor del Pueblo, quien ha tenido una trayectoria significativa en el socialismo vasco desde sus inicios en la Transición. Su experiencia como diputado y ministro de Justicia, así como su compromiso con las víctimas del terrorismo, lo han convertido en una figura influyente en el contexto político actual.
El legado de estos políticos es también palpable en otros personajes menos conocidos. Por ejemplo, JUAN MARÍA BANDRES, abogado y político, tuvo un papel destacado en la transición política, siendo el primer presidente de Euskadiko Ezkerra y participando activamente en la autodisolución de ETA político-militar. Su labor es recordada por su firme defensa de los derechos humanos, un aspecto que sigue siendo crucial en la política vasca.
El impacto del Estatuto y la conversación sobre el autogobierno continúan generando debate hoy en día. JOSÉ ÁNGEL CUERDA, un exalcalde de Vitoria, ha sido crítico con la dirección del PNV, sugiriendo que un referéndum de autodeterminación podría no resultar favorable para la autonomía vasca. Esta idea resalta la diversidad de opiniones dentro del espectro político sobre el futuro de Euskadi.
La historia del Estatuto de Gernika es un recordatorio de cómo los acuerdos políticos pueden definir el futuro de una región. En un contexto social y político en constante cambio, los ecos de las decisiones tomadas en los años 70 y 80 todavía resuenan. La evolución del autogobierno y las dinámicas políticas actuales podrían beneficiarse de la reflexión sobre el pasado y los principios que guiaron la negociación del Estatuto.
Hoy en día, se hace necesario un diálogo renovado que permita recobrar la confianza y el entendimiento entre las diferentes fuerzas políticas. La historia y la política vasca, representada por figuras como MARCOS VIZCAYA y MICHEL UNZUETA, ofrecen lecciones valiosas sobre la importancia del consenso y la búsqueda de un futuro compartido, que respete las diversas identidades de la región.




























































































