La situación en Tubos Reunidos ha generado un ambiente tenso tras la reciente reunión entre el Comité de Empresa y el Departamento de Trabajo del Gobierno Vasco. El sindicato LAB ha calificado este encuentro como «decepcionante», señalando que el Ejecutivo no ha proporcionado respuestas a cuestiones críticas que afectan a las fábricas de esta empresa en Laudio-Llodio (Álava) y Trapagaran (Bizkaia).
En el encuentro, que tuvo lugar en la sede del Gobierno Vasco en Vitoria-Gasteiz, LAB ha denunciado la falta de transparencia en la situación actual de Tubos Reunidos, que ha presentado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a 285 puestos de trabajo. El sindicato expresó su preocupación por el papel de las instituciones en este conflicto laboral, indicando que, en lugar de exigir responsabilidades a la empresa, la presión recae sobre los trabajadores.
El sindicato ha criticado que el discurso sobre responsabilidad y la necesidad de evitar conflictos no se refleje en una presión equivalente hacia la dirección de la empresa. En este sentido, se ha argumentado que la actual situación económica no justifica decisiones tan drásticas como despidos masivos, el cierre de la acería y la externalización de servicios logísticos.
LAB también ha subrayado la falta de información sobre aspectos fundamentales, como la negociación con la SEPI y la situación de la refinanciación de la deuda. Según el sindicato, estas son cuestiones clave que siguen sin resolverse, lo cual dificulta la comprensión del escenario actual. «Son elementos fundamentales para comprender el escenario actual, pero a día de hoy siguen envueltos en opacidad», han declarado.
Demandas de Transparencia
Además, han manifestado que no es aceptable pedir responsabilidad a los trabajadores sin compartir información básica que permita realizar un análisis fundamentado de la situación. LAB ha insistido en que la huelga indefinida que mantienen los empleados no es el problema, sino una reacción ante las decisiones tomadas por la empresa.
En este contexto, el sindicato ha denunciado que el conflicto no es súbito, sino una consecuencia de un planteamiento que ha sido claramente rechazado por la plantilla. «La pregunta no es por qué hay huelga, sino qué alternativas reales se están poniendo sobre la mesa para resolver el conflicto», han indicado.
Aunque se ha convocado una reunión por parte del Departamento de Industria y la Diputación Foral de Álava para el 16 de abril, LAB considera que esta respuesta ha llegado con demasiado retraso, dado el carácter crítico de la situación. El sindicato ha dejado claro que no está dispuesto a aceptar que la única salida consista en la destrucción de empleo y en el desmantelamiento de la acería.
LAB ha exigido a las instituciones que cambien su enfoque y dejen de presionar a los trabajadores, asumiendo su responsabilidad de exigir a la empresa que retire las medidas propuestas y garantice un proceso negociador transparente. «Lo que está en juego no es solo un conflicto laboral, sino el futuro de cientos de familias y de toda una comarca», han subrayado.
Ante esta situación, queda claro que el futuro de Tubos Reunidos y el bienestar de sus empleados dependen de un enfoque más colaborativo y transparente por parte de todas las partes implicadas. La situación en juego no sólo afecta a los trabajadores, sino también al tejido industrial de la región, poniendo en riesgo un futuro que debería ser construido a través del diálogo y la negociación.





























































































