La Junta Extraordinaria de Accionistas de Talgo, celebrada en Madrid, ha aprobado la ampliación de capital de 45 millones de euros, que será suscrita por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Además, esta junta ha dado luz verde a un nuevo esquema de financiación que permitirá la entrada de un consorcio liderado por Sidenor en el accionariado de la empresa fabricante de trenes.
Este movimiento es considerado un paso crucial hacia la nacionalización parcial de Talgo, ya que incorpora tanto al Gobierno Vasco como al Estado mediante un consorcio que combina recursos públicos y privados. Según la información proporcionada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la SEPI controlará un 7,8% del capital social tras la ampliación, mientras que el consorcio vasco adquirirá un 29,76% de la compañía.
La ampliación de capital estará acompañada de dosis emisiones de deuda que suman un total de 105 millones de euros. Además, se han autorizado la emisión de 300 bonos convertibles por 30 millones de euros y otros 750 bonos por 75 millones. También se formalizará un contrato de financiación sindicado que alcanzará hasta 770 millones de euros, junto con una línea de avales de hasta 500 millones, garantizados en parte por la Compañía de seguros por cuenta propia y del Estado (Cesce).
Esta operación no solo facilitará la salida del fondo británico Trilantic, sino que también permitirá la entrada de Sidenor y las fundaciones bancarias BBK y Vital. Estas entidades aportarán un total de 156,67 millones de euros para hacerse con el 29,76% de Talgo, al mismo precio por acción que ha pactado la SEPI.
La junta de accionistas ha contado con un apoyo abrumador, con más del 97% de los votos a favor de todos los puntos del orden del día. El presidente de Talgo, Carlos Palacio Oriol, quien se espera sea relevado próximamente, ha señalado que estos acuerdos son «indispensables» para garantizar la viabilidad de la empresa y proteger los intereses de accionistas, trabajadores, clientes y acreedores.
El consorcio vasco enfrentará decisiones importantes, como la posible elección de José Antonio Jainaga para la presidencia ejecutiva, y deberá definir si se concentrarán ambos cargos en una sola persona o se optará por un consejero delegado de confianza. El nuevo consejo incluirá a los actuales consejeros independientes, así como al representante de la SEPI, quien ha propuesto a Juan Antonio Sánchez Corchero como consejero dominical, además de contar con tres vacantes adicionales, de las cuales una podría ser ocupada por un representante del Gobierno Vasco.
La SEPI ha reafirmado que la participación estatal en Talgo y la propuesta de Sánchez Corchero son componentes esenciales para el futuro de la empresa. El respaldo del Gobierno Vasco, junto con Sidenor y las fundaciones BBK y Vital, subraya la importancia de la cooperación público-privada en un contexto económico que enfrenta desafíos significativos.
Además, esta junta ha marcado el final de las reuniones en Madrid, ya que uno de los acuerdos implica el retorno de la sede social de Talgo al País Vasco, región que la empresa dejó anteriormente debido a la amenaza del terrorismo de ETA.
La reunión también ha coincidido con la comparecencia de Jainaga ante la Audiencia Nacional, en relación a una investigación sobre ventas de acero a una empresa israelí. Jainaga ha afirmado que no había restricciones en el momento de las operaciones y que decidió cancelar las entregas en julio, antes de que el Gobierno español decretara un embargo de armas, aclarando que dichas transacciones representaban menos del 0,2% de las ventas anuales de Sidenor.
En un comunicado posterior, Talgo ha expresado su preocupación por los dos años de negociaciones que han transcurrido desde que Trilantic anunció su intención de salir del capital. Este periodo ha estado marcado por la negativa del Gobierno a permitir la compra de Talgo a través de una OPA por parte de una empresa húngara. La oferta húngara alcanzaba los cinco euros por acción, en comparación con los 4,25 euros acordados para la venta de la participación de Trilantic.
Talgo ha indicado que la falta de un marco accionarial estable ha tenido un efecto negativo en su gestión, perjudicando su competitividad y situación financiera. Este nuevo esquema de financiación no solo busca estabilizar la compañía, sino también potenciar su capacidad para enfrentar futuros retos en el mercado.





























































































