Una nueva edición de la Korrika ha comenzado a recorrer los territorios vascoparlantes, atrayendo a miles de personas que apoyan el uso del euskera, el idioma más antiguo de Europa. Esta carrera cuenta con un testigo que lleva un mensaje secreto hasta el final del recorrido. Con una duración de 24 horas, cada pueblo que atraviesa la caravana acoge la participación de grupos de personas que se suman a la iniciativa.
Sin embargo, este año la festividad ha estado marcada por controversias. La coordinadora de alfabetización AEK ha decidido no permitir la participación del sindicato CCOO debido a sus recursos legales contra los requisitos del euskera en los procesos de selección de la administración vasca. A pocas horas de su inicio, que tuvo lugar en la tarde de este jueves en Atharratze (Zuberoa), CCOO denunció ataques a sus sedes, lo que consideraron un “apartheid social”. Estos ataques se dieron en el contexto de una serie de impugnaciones que el sindicato ha presentado en oposiciones donde alegaba que los niveles exigidos de conocimiento del euskera eran excesivos y contrarios a la ley.
La situación ha generado tensiones, especialmente después de que la AEK impusiera un “veto” a la dirección de CCOO, argumentando que su participación era “incompatible” con su posición actual sobre los requisitos lingüísticos. La portavoz de AEK, Ane Elordi, ha negado la existencia de un veto y ha afirmado que intentaron comunicar su perspectiva a CCOO, quienes decidieron no unirse a la marcha. A pesar de esto, Elordi dejó abierta la posibilidad de diálogo para futuras participaciones.
Ante esta polémica, el Gobierno Vasco ha instado a que Korrika continúe siendo un evento que reúna en lugar de dividir. La vicelehendakari y consejera de Políticas Lingüísticas, Ibone Bengoetxea, ha enfatizado que “defender el euskera es sumar, no excluir”, recordando que la iniciativa debería ser un espacio de encuentro social. En un mensaje dirigido a los medios, Bengoetxea resaltó la importancia de crear “puentes” y alianzas para fomentar el uso del euskera, que aún no ha logrado afianzarse del todo en la sociedad, a pesar de que cerca de la mitad de la población vasca tiene conocimientos de la lengua.
La postura del PNV coincide con la del Gobierno, rechazando las exclusiones y el uso del euskera con fines políticos. Por su parte, el PSE-EE ha criticado la exclusión de CCOO, considerándola una manifestación de intolerancia que no favorece la concienciación sobre la lengua. Aunque ambos, el partido y el sindicato, han animado a sus afiliados a participar de forma individual, la tensión persiste.
La historia de Korrika es conocida por su capacidad de unir a diversas voces en torno al euskera. En esta edición, que se celebra cada dos años, la marcha abarcará 2.175 kilómetros a través de 460 municipios durante los próximos 11 días, con un total de 3.436 relevos, lo que supone un récord. La marcha terminará de forma multitudinaria el 29 de marzo en Bilbao, donde se espera una gran fiesta para culminar la experiencia.
A pesar de las controversias, el deseo de revitalizar el uso del euskera entre la población sigue siendo el objetivo central de Korrika. La participación de CCOO en ediciones anteriores había sido significativa, apoyando de forma activa la iniciativa. No obstante, el conflicto actual ha puesto en tela de juicio la unidad que se había logrado en años pasados.
Con el inicio de esta nueva etapa, queda por ver cómo se desarrollará el evento y si se podrá restaurar el espíritu de inclusión que siempre ha caracterizado a Korrika. La necesidad de diálogo y entendimiento es más relevante que nunca, especialmente en un tema tan sensible como es el del uso del euskera en la vida cotidiana vasca.





























































































