La consejera de Igualdad de Castilla-La Mancha, Sara Simón, ha dirigido un contundente mensaje al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, exigiendo que asuma responsabilidades de manera personal ante los recientes escándalos de acoso y corrupción que afectan al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Durante un acto celebrado en Toledo, Simón subrayó que “lo que tiene que hacer el secretario general es asumir responsabilidades en primera persona” y agregó que no le corresponde a ella dictar las decisiones que deba tomar, pero sí le resulta inaceptable que otros sean utilizados como escudos para protegerlo.
La consejera expresó su preocupación sobre cómo los escándalos están vinculados a figuras cercanas a Sánchez, afirmando que no puede creer que el secretario general no estuviera al tanto de las conductas de aquellos que lo rodeaban. “No ha sido una persona. Ya tenemos a dos secretarios de organización, uno ha pasado por la cárcel, y el otro está actualmente en una situación similar”, apuntó, refiriéndose a un asesor que colaboró con Sánchez en su campaña de primarias y a otro conocido como Salazar, quien, según Simón, era una figura íntimamente ligada a él y cuyas conductas ya eran de conocimiento público desde junio.
Además, Simón cuestionó la validez de la reelección de Sánchez en las primarias de 2017. En este sentido, mencionó posibles irregularidades en los censos de votantes en la provincia de Guadalajara, donde se observó la aparición repentina de un número considerable de nuevos miembros en las agrupaciones. “Cuando estábamos en el proceso de primarias, veíamos cómo en nuestra provincia había agrupaciones donde, de repente, en los censos aparecían 30 o 40 personas que no sabíamos de dónde venían», indicó la consejera. Aunque reconoció que en su momento no pudieron denunciarlo, ahora parecen aclararse muchas situaciones que se vivieron entonces.
Simón concluyó su intervención haciendo hincapié en la necesidad de que su partido asuma la responsabilidad correspondiente ante las circunstancias actuales. Su mensaje se posiciona en medio de un clima de tensión dentro del partido, donde las disidencias y las exigencias de rendición de cuentas parecen estar en aumento. Esta situación se produce en un contexto en el que el PSOE se enfrenta a múltiples retos internos, y la presión para que se tomen decisiones claras y transparentes se vuelve cada vez más apremiante.
El escenario que se presenta es complejo y los acontecimientos no solo tienen repercusiones en la política del partido, sino que también afectan la percepción pública del Gobierno. Las demandas de figuras como la consejera María Ubarretxena podrían ser un indicativo de un cambio en la dinámica política, donde la exigencia de transparencia y ética está en el centro del debate.
Lo que está ocurriendo también refleja un malestar más amplio entre los militantes y simpatizantes del PSOE, quienes esperan respuestas claras y responsables ante los desafíos que enfrenta la formación. A medida que los escándalos continúan ocupando los titulares, la dirección del partido se encuentra ante un dilema crucial: actuar con firmeza y sinceridad o arriesgarse a perder aún más credibilidad entre sus bases.
En resumen, la intervención de Simón no solo destaca la urgencia de asumir responsabilidades, sino que también pone de manifiesto las tensiones internas que podrían tener un impacto significativo en el futuro del PSOE en un panorama político en constante cambio. La capacidad del partido para navegar estas aguas turbulentas y restaurar la confianza será fundamental en los próximos meses.





























































































