La Comunidad de Madrid ha iniciado un ciclo de conferencias denominado Tu historia, mi memoria, dirigido a jóvenes universitarios, en colaboración con la Asociación de Colegios Mayores autonómica. Este programa tiene como objetivo abordar la historia reciente de España a través de las experiencias de víctimas del terrorismo de ETA. La presentación del ciclo se llevó a cabo el pasado lunes, con la clausura a cargo del consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, quien destacó la vigencia del tema del terrorismo en la actualidad.
Las conferencias se desarrollarán en 13 colegios mayores de la región hasta octubre y contarán con la participación de figuras significativas que han sufrido en carne propia las consecuencias del terrorismo. En la charla inaugural, cuatro mujeres compartieron sus relatos personales: María San Gil, extitular del PP del País Vasco y quien estuvo presente durante el asesinato de su compañero Gregorio Ordóñez, Claudia Múgica, nieta de un dirigente del PSE-EE asesinado, así como Maite Araluce, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, y Cristina Cuesta, representante de la Fundación Miguel Ángel Blanco. Las historias que narraron abarcaron desde sus pérdidas hasta el impacto emocional de vivir en un contexto de violencia.
Durante las intervenciones, se abordaron temas de aislamiento social y marginación que han marcado sus vidas, pero también ofrecieron una visión sobre el presente y el futuro. San Gil afirmó que «ese proyecto político sigue vivo», refiriéndose a la continuidad del ideario de partidos como Sortu y Bildu. Además, cuestionó la falta de justicia en relación con el terrorismo, comparando la situación con el juicio de Núremberg en Alemania.
Las declaraciones de San Gil y otros ponentes han generado controversia, especialmente por sus matices políticos. Araluce, por su parte, criticó al gobierno de Pedro Sánchez, afirmando que parece más preocupado por «facilitar la vida de los terroristas» que por atender las necesidades de las víctimas. Este comentario surgió en el contexto del reciente acceso a la semilibertad de Soledad Iparragirre, exdirigente de ETA condenada por múltiples asesinatos.
La expresidenta del PP de Gipuzkoa también remarcó la influencia de ETA en la política española, afirmando que aún no se ha derrotado a la organización terrorista. Llamó a los jóvenes a reconocer la historia reciente y su responsabilidad en el futuro político. Por otro lado, su mensaje no ha estado exento de críticas; diversas asociaciones, como el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), han expresado su descontento por la politización de las víctimas, defendiendo que la causa no debe tener ideologías asociadas.
La abogada Consuelo Ordóñez, que preside Covite y ha luchado contra el terrorismo, subrayó que la defensa de los derechos humanos de las víctimas no debe ser utilizada como herramienta política. Ordóñez recordó que su entidad ya había expresado su preocupación por este tipo de instrumentalización en el pasado, y solicitó un trato respetuoso y plural hacia las víctimas.
Las críticas a la utilización de la memoria de las víctimas no solo provienen de asociaciones, sino también de la oposición política. Esteban Álvarez, representante del PSOE en la Asamblea de Madrid, ha manifestado que las memorias deben ser cuidadas y protegidas de cualquier manipulación política. Destacó que el ciclo presentado, aunque se enmarca como académico, incluye elementos ideológicos que desvirtúan su objetivo educativo.
El consejero García Martín no perdió la oportunidad de criticar la política penitenciaria del gobierno estatal, abogando por la necesidad de “poner fin a los indultos encubiertos”. El ciclo de conferencias, que arrancó con un minuto de silencio en homenaje a las víctimas, también se integra en otras iniciativas educativas que han suscitado debate en la comunidad escolar.
El programa Tu historia, mi memoria se desarrollará hasta octubre y contará con la participación de colegios mayores como Santa Mónica, Marqués de la Ensenada y Aquinas. La relevancia de estas conferencias radica en su capacidad para abrir un diálogo sobre la historia del terrorismo y su impacto en la sociedad, así como en la necesidad de una memoria que sea respetuosa y plural.






























































































