El Gobierno Vasco ha concretado un importante movimiento en el mercado empresarial al firmar un contrato de adquisición del 29,7633% de las acciones de Talgo, actualmente en posesión del fondo Trilantic. Esta transacción se ha llevado a cabo por un total de 156,7 millones de euros y ha sido suscrita por un consorcio público-privado que incluye a Clerbil, la empresa del empresario vasco José Antonio Jainaga, así como al fondo público Finkatuz y a las fundaciones bancarias BBK y Vital. La noticia, comunicada a la CNMV, provocó un aumento del 9,7% en el valor de las acciones de Talgo, que pasaron de 2,70 euros a 2,94 euros, aunque siguen por debajo del precio de compra acordado.
Esta operación fue firmada el 6 de noviembre y contempla la adquisición de 36,86 millones de acciones a un precio fijo de 4,25 euros cada una, superior al precio inicial de 4,15 euros. Además, se establece un pago adicional condicionado a una eventual reventa a un precio superior en un plazo de dos años. Con esta compra, Clerbil, Finkatuz y BBK se convertirán en accionistas, cada uno con un 8,5% del capital, mientras que la fundación Vital obtendrá un 4,2%.
La aceleración de esta adquisición se produce en un contexto delicado para José Antonio Jainaga, quien enfrenta una investigación por parte de la Audiencia Nacional relacionada con una supuesta venta ilegal de acero a la compañía Israel Military Industries. Esta situación ha generado gran incertidumbre, especialmente para el Gobierno Vasco, que ha realizado considerables esfuerzos económicos y políticos para asegurar el retorno de Talgo al País Vasco. La Audiencia ha programado una declaración para Jainaga y otros directivos el 12 de noviembre, lo cual ha añadido presión a la operación.
A pesar de las dificultades, el Gobierno de España ha manifestado que su rol ya ha sido cumplido, logrando concretar el apoyo financiero de la SEPI y los avales de CESCE, tras la intervención del Secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano. Esta operación ha sido vista como un paso crucial para consolidar el futuro de Talgo tras un largo proceso de negociaciones y propuestas de compra fallidas.
Desde la firma del acuerdo, Sidenor, la empresa que lidera Jainaga, ha emitido un comunicado afirmando que este movimiento reafirma el principio de acuerdo alcanzado previamente y marca el inicio de la fase final del proceso de compra. La junta general extraordinaria de accionistas de Talgo, que deberá aprobar la nueva estructura de financiación, todavía no tiene fecha de convocatoria, aunque se espera que el cierre de la transacción se complete antes del 31 de enero de 2026.
Esta compleja transacción se ha enmarcado en el contexto de una serie de intentos de adquisición de Talgo desde que su principal accionista, Trilantic, decidiera poner la empresa en venta en 2021. A lo largo de este tiempo, ha habido diversas ofertas de compra, incluyendo la de la empresa húngara Magyar Vagon, que fueron finalmente rechazadas por razones de seguridad nacional por el Gobierno español. A su vez, el grupo checo Skoda Transportation también había mostrado interés en fusionar operaciones, pero la propuesta fue finalmente descartada.
La situación se complicó aún más con la imposición de una multa de 107 millones de euros a Talgo por parte de Renfe, lo que afectó profundamente las finanzas de la compañía, que cerró 2024 con las mayores pérdidas de su historia. Ante este panorama, el acceso al crédito se volvió cada vez más difícil, obligando a los inversores a buscar estrategias de refinanciación más innovadoras.
Finalmente, el conglomerado comprador ha logrado atraer a nuevos aliados para fortalecer su situación financiera, logrando así que el Gobierno de España entre en el capital mediante una ampliación de 75 millones de euros por parte de la SEPI. A esta cantidad se sumarán otros 75 millones del fondo público-privado vasco Ekarpen, que incluye al Gobierno Vasco, Kutxabank y Corporación Mondragón. Esta reestructuración busca proporcionar un respaldo sólido a Talgo en un momento crítico para el sector ferroviario de alta velocidad.
A medida que se desencadenan estos cambios, se abre una nueva etapa para Talgo, con la esperanza de que la empresa pueda retomar su senda de crecimiento y estabilidad en un contexto de creciente demanda en el sector ferroviario.






























































































