La consejera María Ubarretxena será elegida el próximo martes como nueva secretaria general del PSE-EE, sucediendo a Patxi López. Desde su llegada a la agrupación del PSE-EE en Abando (Bilbao) en 1993, su trayectoria ha sido notable. Procedente de una familia nacionalista y con una sólida formación en Derecho, ha sabido posicionarse en la política vasca, destacando por su capacidad de comunicación y su experiencia en distintas responsabilidades.
El PSE-EE se encuentra en un momento de incertidumbre, no solo por el cambio de liderazgo, sino también debido a la situación actual del partido en un contexto político adverso. La Gobierno Vasco y sus desafíos ante la próxima cita electoral son aspectos que Mendia deberá abordar con determinación. Su liderazgo se da en medio de la crisis que enfrenta el PSOE en Bizkaia, donde la competencia con otros partidos, como Podemos, se intensifica.
Mendia ha demostrado su habilidad para lidiar con situaciones complejas en su carrera política. En el año 2001, cuando se produjo una crisis interna en el PSE-EE, asumió un escaño en el Parlamento vasco, lo que la llevó a enfrentarse a un entorno hostil. Su ascenso como concejala en Barrika en 2003 fue un hito significativo, ya que logró captar el apoyo de una comunidad que apenas contaba con votantes socialistas. A partir de ahí, su trayectoria ha estado marcada por su capacidad para articular una voz en las instituciones vascas.
A lo largo de su carrera, Mendia ha mantenido siempre una postura de respeto hacia las líneas oficiales del partido, lo que le ha permitido ganar la confianza de sus compañeros. Aunque ha estado algo alejada de los círculos de poder, su proximidad a la base del PSE-EE la ha dotado de un perfil político que podría ser clave para revitalizar al partido. En sus primeros contactos con los afiliados, ha dejado claro que su intención es fomentar una estructura más dinámica dentro del partido, donde cada miembro tendrá responsabilidades específicas.
A medida que Mendia se prepara para asumir el liderazgo, la presión es máxima. La próxima prueba será las elecciones municipales y forales, donde el PSE-EE se enfrenta a la necesidad de recuperar terreno perdido. Un dirigente del partido ha señalado que «la guerra que se vive en Bizkaia no le va a ayudar nada», sugiriendo que la situación actual será un gran reto para su gestión. Los escépticos opinan que su éxito dependerá de su capacidad para interactuar con los líderes territoriales.
En este contexto, la nueva secretaria general busca establecer una hoja de ruta clara para el partido. Su experiencia en el Gobierno Vasco le ha proporcionado una visión de cómo deben gestionarse las relaciones con otros actores políticos. Sin embargo, su pasado en el caso Justicia, donde se cuestionó la gestión de sus compañeros de partido, podría convertirse en un obstáculo que deberá superar.
Con la mirada puesta en el futuro, Mendia se propone rejuvenecer la imagen del PSE-EE, apostando por una renovación de líderes y de estrategias. Como figura política, es conocida por ser «fría, pero cercana», lo que ha generado una mezcla de expectativas y retos entre sus colegas. Si bien ella puede no ser una figura que despierte pasiones, su compostura y capacidad de trabajo podrían ser sus mejores herramientas para enfrentar las dificultades que se presentan.
En definitiva, la elección de Idoia Mendia como secretaria general del PSE-EE marca un nuevo capítulo en la historia del partido. Con retos significativos por delante, la atención se centrará en su capacidad para unir al partido y recuperar el apoyo de los votantes. La política vasca está en constante evolución, y Mendia tendrá que demostrar que su liderazgo puede ser la clave para navegar en tiempos inciertos y devolver al PSE-EE a una posición de fortaleza.

































































































