Gorka Maneiro, único representante de UPyD en el Parlamento vasco, ha logrado destacar en una institución donde a menudo se siente aislado. Desde su llegada, ha mantenido su compromiso con una serie de principios que incluyen la lucha contra la corrupción y la demanda de mayor transparencia en la gestión pública. Maneiro, quien se ha convertido en un referente dentro de la oposición, se ha enfrentado a desafíos significativos, especialmente al criticar el sistema institucional y los privilegios históricos que se derivan del Concierto Económico.
Su trayectoria se ha caracterizado por una tenacidad notable, como él mismo indica: “Defiendo las ideas en las que creo y no tengo grandes problemas en quedarme solo”. Esta actitud ha sido evidente en varias ocasiones, donde ha tenido que defender su postura frente a una mayoría que, en muchos casos, no comparte su perspectiva. Por ejemplo, ha señalado que a menudo se encuentra solo en debates sobre el Concierto Económico, lo que resalta su discrepancia con otros partidos.
El excompañero de partido, Fernando García, lo describe como una persona tenaz y trabajadora, pero también lo califica de “frío” y “poco conversador”. Este perfil ha llevado a que algunas de sus propuestas, como la idea de modificar la división del escudo de Euskadi, sean vistas como estrategias más orientadas al “ruido mediático” que a un cambio significativo. Sin embargo, Maneiro ha continuado presentando iniciativas que, a pesar de ser controvertidas, están destinadas a provocar un debate en la sociedad vasca.
A pesar de las críticas, el parlamentario ha sido fundamental en la promoción de denuncias críticas contra el Gobierno Vasco, que encabeza Iñigo Urkullu. Entre sus logros, se encuentra la impulsión de la comisión de investigación del caso Epsilon, así como la denuncia de la supuesta compra de noticias por parte del Ejecutivo a medios afines al PNV. Estas acciones no solo han resaltado la labor de Maneiro, sino que también han conseguido unir a otros partidos de la oposición, como EH Bildu y el PSE, en algunas ocasiones.
Maneiro argumenta que su dedicación y esfuerzo deberían ser un modelo a seguir por otros partidos. “Si UPyD con un solo parlamentario está en todos los debates importantes y destapa determinadas corruptelas, lo lógico sería que otros grupos hicieran lo mismo”, sostiene, haciendo hincapié en la necesidad de una mayor implicación en los asuntos públicos. Este comentario refleja su compromiso personal con la política y su deseo de que la transparencia y la ética sean prioridades en el debate político.
La soledad que a menudo siente en la tribuna no le impide seguir adelante con su trabajo. A pesar de las dificultades, asegura que se siente cada vez más cómodo en situaciones donde debe defender sus ideas, incluso cuando eso implica estar en desacuerdo con la mayoría. “Es un hombre de acción en sentido puro”, lo describe Rubén Múgica, compañero de formación, lo que subraya su capacidad para movilizarse y actuar en momentos críticos.
Con tres asesores en su equipo, Maneiro sigue luchando por sus ideales, siendo un ejemplo de resistencia en el Parlamento. Su enfoque en la transparencia y la rendición de cuentas continúa resonando en un contexto donde la corrupción y la falta de confianza en las instituciones son preocupaciones crecientes entre los ciudadanos. En este sentido, su figura se convierte en un símbolo de la necesidad de renovación y cambio en el panorama político de Euskadi.
La labor de Gorka Maneiro en el Parlamento vasco pone de relieve la importancia de la voz de la oposición y su capacidad para influir en la agenda política. Mientras tanto, su trabajo sigue siendo un recordatorio de que la vigilancia y la criticidad son esenciales para el correcto funcionamiento de cualquier democracia. Este esfuerzo hacia la transparencia y la defensa de víctimas del terrorismo son ejes que definen su actividad y que marcarán su legado en la historia política del País Vasco.




























































































