La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, ha convocado una reunión con los organizadores de Korrika para analizar la reciente edición de esta carrera popular en defensa del euskera. Durante su intervención, Bengoetxea expresó su preocupación por la difusión de imágenes «hirientes» durante el evento, que incluían retratos de presos de ETA, y subrayó la necesidad de fomentar actitudes que «tiendan puentes» en lugar de levantar «muros».
La polémica surgió a raíz de la última Korrika, en la que además de la exhibición de imágenes de reclusos de ETA, se denunciaron otras acciones controversiales. La lectura del comunicado final por un grupo de jóvenes con supuestas afinidades a la izquierda abertzale fue criticada por el presidente del PNV, Aitor Esteban. Asimismo, la exclusión del sindicato CCOO, que había participado en ediciones anteriores, generó aún más controversia.
En este contexto, tanto la Fundación Fernando Buesa como Covite han solicitado a las instituciones que se revoquen las subvenciones otorgadas a Korrika. Estas organizaciones han señalado que durante la 24 edición de la carrera se mostraron un total de 38 imágenes de miembros de ETA, y que el testigo fue cedido en San Sebastián a tres individuos vinculados a la banda terrorista.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, Bengoetxea reiteró que la Korrika debería ser un espacio de encuentro inclusivo. «El euskera necesita puentes y no muros, necesita acciones que atraigan a más personas a colaborar con nuestra lengua, y no decisiones que las alejen», afirmó la consejera. Esta declaración resalta la importancia de unir esfuerzos para la promoción del euskera en una sociedad fragmentada por diferentes visiones políticas.
Una evaluación necesaria
Bengoetxea aclaró que su intención es llevar a cabo una evaluación rigurosa con los responsables de Korrika, un procedimiento habitual cuando el Gobierno Vasco colabora en iniciativas de este tipo. «Voy a hacer lo que corresponde a una institución, que es tener una reunión de evaluación con los responsables de la Korrika», afirmó, dejando claro que se deben valorar los resultados de la última edición.
La consejera también destacó que el uso de imágenes vinculadas al euskera que pueden resultar hirientes no solo afecta a quienes se sienten directamente aludidos, sino que impacta en toda la sociedad vasca. Este comentario pone de manifiesto la necesidad de un diálogo más abierto y constructivo en torno a la promoción de la lengua y su cultura.
La Korrika, que ha sido tradicionalmente un evento que une a la comunidad en torno a la defensa del euskera, enfrenta ahora un debate interno sobre el enfoque y los mensajes que se transmiten. La situación actual invita a reflexionar sobre cómo se pueden abordar las diferencias y las tensiones en una región donde la identidad cultural es un tema central.
De cara al futuro, es crucial que las decisiones que se tomen no solo se enfoquen en la promoción del euskera, sino que también consideren el contexto social y político en el que se desarrolla. La necesidad de construir puentes entre distintas sensibilidades se convierte en un aspecto clave para avanzar en la defensa de la lengua vasca.
Así, el próximo encuentro entre Bengoetxea y los organizadores de Korrika será fundamental para establecer un enfoque más inclusivo y representativo, que permita a esta carrera continuar siendo un símbolo de unión y no de división entre la ciudadanía. La promoción del euskera deberá ser un esfuerzo colectivo que integre a todas las voces de la sociedad vasca.





























































































