La reciente decisión del Rectorado de la universidad pública del País Vasco (EHU) de suspender las actividades presenciales en su campus de Vitoria ha generado un intenso debate. Esta medida, anunciada para el lunes, se ha tomado debido a preocupaciones sobre posibles incidentes derivados de un acto programado por el partido Vox. Desde el Gobierno Vasco, el consejero de Universidades, Juan Ignacio Pérez Iglesias, ha calificado la decisión como «probablemente prudente», aunque también ha instado a la institución a considerar la amenaza que representan otros grupos que podrían actuar de manera violenta.
El evento convocado por Vox, que busca recordar la colocación de una pancarta donde varios políticos, incluidos Santiago Abascal, estaban rodeados por una diana, ha sido interpretado de distintas maneras. Desde la EHU, el equipo rectoral ha afirmado que la iniciativa pretende conmemorar el aniversario del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Este acto ha llevado a la universidad a cerrar el aparcamiento del campus como medida preventiva para evitar cualquier altercado.
El rectorado ha emitido un comunicado en el que califica el acto de Vox de «provocación». En él, se argumenta que los valores de la EHU son incompatibles con los mensajes «nacional-populistas» y cualquier forma de «autoritarismo». La universidad ha observado que la coincidencia de la concentración de Vox con la fecha del intento de golpe de Estado no es casual, especialmente en el contexto actual de un ascenso de la ultraderecha en el ámbito global.
Ante la preocupación por «graves sucesos» recientes en Vitoria y Pamplona, la EHU ha decidido suspender las clases presenciales y trasladar la enseñanza a un formato telemático. Asimismo, se ha establecido el teletrabajo para el personal y se ha clausurado el acceso a los aparcamientos. «Nuestra principal prioridad es el bienestar del estudiantado, profesorado y trabajadores», han asegurado desde la institución académica.
El rechazo a la actividad de Vox ha sido respaldado por EH Bildu, que ha señalado que la decisión de la EHU es «responsable y comprometida con la convivencia». Además, han organizado una protesta antifascista en respuesta a la convocatoria de Vox, subrayando que la universidad no puede ser escenario de provocaciones que busquen fomentar confrontaciones.
El consejero de Universidades, quien anteriormente ocupó el cargo de rector en la EHU, ha defendido que el cierre del campus es una «prerrogativa» de la institución y se justifica por los antecedentes que indican la posibilidad de que grupos intenten reaccionar de forma violenta al acto de Vox. La EHU ha finalizado su comunicado afirmando que las universidades públicas deben actuar frente a cualquier amenaza totalitaria que ponga en riesgo los valores democráticos.
Esta situación genera un debate sobre la libertad de expresión y los límites de la misma en espacios académicos. La decisión tomada por la EHU y la respuesta de diferentes partidos políticos reflejan un contexto político tenso y la necesidad de garantizar la seguridad en el ámbito educativo.
































































































