La huelga general que tiene lugar en Euskadi ha desencadenado una respuesta inmediata del Gobierno Vasco tras los disturbios ocurridos esta mañana, especialmente en Bilbao. Durante la jornada, la intervención de piquetes ha causado daños en comercios de la Gran Vía y ha llevado al cierre temporal de varias tiendas. Tanto el vicelehendakari como consejero de Empleo, Mikel Torres, como la portavoz del Ejecutivo, María Ubarretxena, han expresado su repudio ante estos incidentes, pidiendo que las manifestaciones se lleven a cabo sin coacciones.
El vicelehendakari ha denunciado lo sucedido, subrayando que el derecho a la huelga debe coexistir con el respeto hacia otros derechos fundamentales. «Es esencial condenar cualquier tipo de incidentes, enfrentamientos o destrozos que se están produciendo en algunos casos muy puntuales», ha afirmado. La jornada ha sido marcada por momentos de tensión, especialmente en la Gran Vía, donde algunos comercios se vieron forzados a cerrar temporalmente debido a la presión ejercida por los manifestantes.
Ubarretxena, por su parte, ha hecho un llamamiento para que la jornada transcurra con normalidad y sin tensiones. «Respetamos el derecho a la huelga, así como el derecho al trabajo, y pedimos que las protestas se realicen de manera pacífica», ha declarado. En este contexto, ha reconocido la necesidad de avanzar hacia un salario mínimo propio en Euskadi, uno de los principales motivos de la huelga, aunque ha defendido que la solución debe ser a través del diálogo.
La portavoz ha indicado que el momento actual se enmarca en un contexto económico complejo, influenciado por la situación internacional. La crisis en Oriente Medio, según sus palabras, ya está afectando tanto a empresas como a familias, lo que añade presión a un escenario donde las movilizaciones laborales son cada vez más frecuentes en Euskadi.
Durante la jornada de huelga general, se han observado repercusiones significativas en diversos sectores, incluidos la industria, el transporte y el comercio, con un seguimiento desigual en función del sector. En la Gran Vía de Bilbao, los incidentes han sido particularmente notorios, con comercios que tuvieron que bajar la persiana y reportes de daños materiales en su interior, generando un ambiente de desorden en medio de la jornada comercial.
Por último, en esta jornada de protestas, se han registrado piquetes que interrumpieron el tráfico en varias zonas, incluyendo accesos a la ciudad desde San Mamés y Santo Domingo. Esta huelga ha sido convocada para exigir un salario mínimo interprofesional de 1.500 euros, reflejando así la creciente preocupación por las condiciones laborales en la región. Los líderes del Gobierno Vasco insisten en que es necesario encontrar un equilibrio entre los derechos de los trabajadores y la necesidad de mantener la actividad económica, lo que será fundamental para la cohesión social en Euskadi.





























































































