El Gobierno Vasco ha dado un paso significativo hacia la gestión de los aeropuertos de Loiu, Foronda y Hondarribia, al anunciar un preacuerdo con el Ejecutivo español. Esta negociación, considerada como una de las más complicadas dentro del conjunto de 16 transferencias pendientes para cumplir con el Estatuto de Gernika, fue identificada por el lehendakari Imanol Pradales como una prioridad a cerrar en una Comisión Bilateral de Cooperación antes de la llegada de Semana Santa.
En un contexto de tensiones con algunos accionistas privados y el responsable de Aena, la consejera María Ubarretxena expresó optimismo pese a las dificultades. Durante la reunión de la subcomisión de gestión e infraestructuras aeroportuarias en Madrid, Ubarretxena confirmó que el Estado había revisado su propuesta, lo que ha permitido acercar posturas. Se anunciaron dos acuerdos importantes, destacando la creación de un órgano bilateral aeroportuario Euskadi-Estado, un instrumento que facilitará la colaboración y la gestión, lo que incluye la voz vasca en el diseño del DORA, el documento que regula las inversiones y el tráfico de pasajeros en estos aeropuertos.
A pesar de que el término «gestión» ha sido un punto clave de la negociación, la interpretación por parte del Ministerio de Transportes, dirigido por Óscar Puente, se centró en el concepto de «participación». Este matiz ha generado preocupación, ya que se mantiene la primacía de Aena como gestor y no se contempla una modificación de la ley vigente. El acuerdo también define la creación de un «sandbox» en Foronda, que proporcionará un marco regulatorio propio, permitiendo así potenciar el aeropuerto alavés.
La consejera Ubarretxena manifestó que este nuevo marco permitiría realizar pruebas controladas en áreas como la innovación en seguridad y el desarrollo de nuevas rutas, aunque aún no se han concretado detalles sobre las pruebas específicas que se llevarán a cabo. Este aeropuerto ha sido considerado como una infraestructura clave para vuelos transoceánicos dadas sus dimensiones adecuadas. Sin embargo, aclaró que la participación vasca en la gestión no debería comenzar por Foronda, evitando así un enfoque por fases en este acuerdo.
La consejera se mostró esperanzada, pero también cautelosa, señalando que el preacuerdo debe ser reflejado en un documento que se espera se firme pronto, posiblemente antes de Semana Santa. Este documento deberá ser ajustado en los próximos días y, si todo marcha bien, lo firmarían Pradales y Sánchez en un encuentro previsto para la próxima semana.
El contexto de esta negociación es complejo, ya que la transferencia de las competencias sobre estos aeropuertos ha sido históricamente rechazada por los gobiernos españoles. La privatización parcial de estas infraestructuras ha añadido un obstáculo significativo al diálogo, ya que Aena controla el 51% del Consejo de Administración y el resto está en manos de inversores privados. La consejera ha hecho hincapié en la necesidad de garantizar una participación real de Euskadi en la gestión, mientras que la resistencia de algunos actores, como el fondo británico TCI y el propio director de Aena, Maurici Lucena, ha complicado aún más la situación.
Lucena ha manifestado su oposición a la transferencia de aeropuertos a terceros, lo cual ha llevado a Ubarretxena a concluir que las negociaciones deben realizarse directamente entre los gobiernos. La influencia del DORA en este proceso es notable, ya que se prevé que se destinen 469,5 millones de euros a los tres aeropuertos hasta 2031, con una parte significativa de esa cantidad destinada a Loiu. El compromiso alcanzado por Pradales con Sánchez en enero refuerza la posición del Gobierno Vasco en la gestión aeroportuaria, aunque el acuerdo final deberá respetar lo establecido en el documento firmado en julio, que reconoce la capacidad de la comunidad autónoma para defender sus intereses en este ámbito.
Con la firma inminente del acuerdo, se abre una nueva etapa en la gestión de los aeropuertos vascos, lo que podría suponer un cambio sustancial en la relación de Euskadi con el Estado en lo que respecta a la gestión de sus infraestructuras clave.





























































































