Pedro Campo, presidente de la Confederación Vasca del Comercio, Euskomer, ha expresado en una reciente rueda de prensa su rechazo a la propuesta del Gobierno central de liberalizar los horarios comerciales. Durante su intervención, que tuvo lugar en Bilbao, Campo afirmó que esta medida podría amenazar la supervivencia del pequeño comercio en Euskadi, una preocupación compartida por otros representantes del sector. En total, Euskomer agrupa a aproximadamente 18.000 empresas y autónomos.
El punto central de la crítica de Campo se centra en que la liberalización de horarios, que se espera que sea aprobada por el Consejo de Ministros el 20 de enero, incluye propuestas que permiten la apertura de comercios en un mínimo de 10 festivos al año, así como la posibilidad de que establecimientos de hasta 300 metros cuadrados abran en estos días. Estas medidas, que también contemplan la desregulación de las rebajas, han sido vistas como un ataque directo al comercio local, que ya enfrenta serias dificultades en el contexto económico actual.
“Estamos ante un plan que, si se aplica, matará el pequeño comercio en Euskadi”, subrayó Campo, quien fue acompañado en la rueda de prensa por sus homólogos de Gipuzkoa y Álava, Fernando Amunárriz y Jon Andoni Aspuru, respectivamente. Aspuru hizo hincapié en que cualquier regulación del comercio debe tener en cuenta la cultura y las costumbres locales, argumentando que “lo que puede ser beneficioso en otras comunidades no necesariamente lo es aquí”.
Los representantes de Euskomer también se basaron en un estudio reciente del Gobierno Vasco, que revela que un 70% de los consumidores vascos se opone a la apertura de comercios en festivos. Según este estudio, el 90% de los encuestados afirmaron que no realizarían compras en domingo, y solo uno de cada cuatro consideraría hacerlo si las tiendas estuviesen abiertas. Estos datos sugieren que la liberalización de horarios no solo perjudica a los comerciantes, sino también a los consumidores.
Campo aprovechó la ocasión para “felicitar” al Gobierno Vasco por haber encargado este estudio, que busca reflejar realmente las preferencias de los consumidores. Sin embargo, también expresó su decepción por la falta de una respuesta más contundente desde el Ejecutivo autonómico ante la propuesta de liberalización. “No tenemos nada que reprochar al Gobierno vasco”, añadió, pero insistió en la necesidad de que trabajen para lograr competencias plenas en comercio interior.
Las conversaciones entre Euskomer y el Ministerio de Industria a través de la Confederación Española del Comercio no han dado resultado, según Campo, quien señaló que no espera que sus reivindicaciones sean atendidas, afirmando que “las mayorías absolutas son como rodillos”. Esta situación ha generado preocupación entre los representantes del comercio, quienes advierten que la liberalización podría favorecer a las grandes superficies en detrimento del pequeño comercio, vital para la economía local.
Además, Campo alertó sobre el impacto negativo que la subida del IVA y la eliminación de una paga extra a los funcionarios durante la Navidad tendrán sobre el consumo, lo que podría conducir a “la defunción” de un sector que proporciona empleo a cerca de 200.000 personas en el País Vasco. En este sentido, los líderes del comercio local no entienden la insistencia del Gobierno central en liberar el sector, dado que, según ellos, comprometería el equilibrio necesario entre los diferentes formatos comerciales.
El rechazo a la liberalización de horarios, además de un intento por proteger el comercio local, también refleja una defensa más amplia de la identidad cultural y económica de Euskadi. Los representantes de Euskomer han reiterado que las decisiones sobre comercio deben ser tomadas teniendo en cuenta las particularidades de cada comunidad autónoma, asegurando que solo de esta manera se logrará un desarrollo sostenible y justo para todos los actores del sector.





























































































