El Gobierno Vasco y el Gobierno central se reunirán el lunes 16 de marzo en Madrid en un encuentro que promete ser tenso. El objetivo de esta reunión es discutir la cogestión de los aeropuertos vascos, incluyendo Loiu, Foronda y Hondarribia. El Ejecutivo de Imanol Pradales ha dejado claro que no aceptará un acuerdo que no le otorgue capacidad real de decisión sobre estas infraestructuras.
La consejera María Ubarretxena, responsable de Gobernanza, Administración Digital y Autogobierno, ha expresado su postura de manera contundente. Según Ubarretxena, un acuerdo que no implique un “poder de decisión” real sería simplemente un “documento florero”. Desde el Gobierno Vasco, se enfatiza la importancia de no cerrar ningún pacto que no refleje la influencia necesaria.
A pesar de esta firmeza, la consejera ha manifestado que acude a la reunión con una actitud constructiva, manteniendo la mano tendida para alcanzar un entendimiento. El Ejecutivo vasco ha reiterado que busca avanzar en la gestión de los aeropuertos, y espera que se respeten las propuestas previamente presentadas.
Uno de los principales objetivos del Gobierno Vasco es obtener mayor capacidad de decisión en cuestiones estratégicas relacionadas con estos aeropuertos. Esto incluye la participación en la elaboración de tasas y bonificaciones, así como en la planificación de inversiones por parte de Aena a nivel estatal. Estas acciones son consideradas esenciales para mejorar la competitividad y conectividad de las infraestructuras de Bilbao-Loiu, Vitoria-Foronda y San Sebastián-Hondarribia.
Desde su perspectiva, el Gobierno Vasco argumenta que este mayor protagonismo está alineado con lo estipulado en el Estatuto de Gernika, que reconoce el nivel de gestión que corresponde a Euskadi. Por su parte, la delegada del Gobierno en Euskadi, Marisol Garmendia, ha mostrado optimismo acerca de la posibilidad de llegar a un acuerdo. Según Garmendia, el objetivo es crear un órgano bilateral que permita al Gobierno autonómico expresar sus opiniones y propuestas sobre la gestión aeroportuaria.
Garmendia ha indicado que las negociaciones están avanzando de manera positiva, aunque también ha reconocido que el acuerdo final podría no satisfacer completamente a ambas partes. La clave de la reunión radicará en determinar si este órgano bilateral otorgará a Euskadi un papel consultivo o una capacidad real de influencia en las decisiones que afectan a los aeropuertos.
La situación actual refleja un contexto de creciente reivindicación por parte del Gobierno Vasco en la gestión de infraestructuras cruciales para la región. La tensión entre las autoridades vascas y el Gobierno central podría marcar un punto de inflexión en la manera en que se gestionan estos aeropuertos, vitales tanto para el transporte de pasajeros como para el desarrollo económico de Euskadi.
En resumen, el encuentro del próximo lunes 16 de marzo será decisivo para delinear el futuro de la gestión aeroportuaria en el País Vasco. Queda por ver si las posturas de ambas administraciones pueden converger en un acuerdo que resulte beneficioso para las infraestructuras vascas y su competitividad a nivel nacional e internacional.































































































