ELA ha expresado su preocupación por la insuficiencia del sistema de prestaciones sociales en Euskadi, señalando que cada vez más personas, incluso aquellas con empleo, no pueden cubrir sus necesidades básicas. Según los datos de la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales de 2024 (EPDS2024), presentada por el Gobierno Vasco, se ha constatado un agravamiento de indicadores clave que refleja que las políticas actuales no solo no logran disminuir la pobreza, sino que, en muchos casos, contribuyen a su perpetuación y agravamiento en el contexto económico actual.
La organización ha reiterado que el sistema de prestaciones es claramente inadecuado, ya que aproximadamente el 30% de las personas en riesgo de pobreza no accede a este. Además, el 45% de quienes reciben alguna forma de ayuda continúan enfrentándose a situaciones de pobreza o vulnerabilidad. Esta situación pone de manifiesto que el modelo vigente no satisface las necesidades reales de la población y no consigue erradicar la pobreza persistente.
Uno de los puntos críticos que ha señalado ELA es que las medidas tomadas por el Gobierno Vasco se limitan a ayudas puntuales y bonos temporales, sin abordar cambios estructurales necesarios en las políticas sociales. Esta falta de acción estructural perpetúa un sistema que se vuelve cada vez más restrictivo e ineficaz.
En cuanto a la evolución de los datos, la encuesta muestra un aumento significativo en las dificultades económicas de la población. Las personas que tienen problemas para hacer frente a gastos cotidianos han pasado de 121.659 en 2018 a 126.217 en 2024. Aún más alarmante es el aumento de quienes han tenido que reducir sus gastos, que ha crecido de 252.162 a 439.896, lo que representa un incremento del 75%.
ELA también ha destacado que la pobreza se concentra en los grupos más vulnerables, como hogares monoparentales, familias con hijos, personas que viven solas, así como en hogares encabezados por mujeres, jóvenes y migrantes. En particular, el informe revela que el 25% de los hogares migrantes vive en situación de pobreza, en contraste con el 3,2% de la población autóctona.
Un aspecto que merece atención es la creciente presencia del fenómeno del “trabajador pobre”. Aunque la pobreza afecta principalmente a quienes están desempleados, cada vez más personas con empleo no logran llegar a fin de mes, lo que refleja una precarización del mercado laboral en la región. Esta tendencia sugiere que, a pesar de estar empleados, muchos trabajadores se encuentran atrapados en un ciclo de pobreza que parece difícil de romper.
La situación descrita pone de relieve la necesidad urgente de revisar y reformar las políticas de bienestar social en Euskadi. ELA insiste en que es fundamental adoptar un enfoque más integral que no solo aborde las ayudas inmediatas, sino que también contemple soluciones a largo plazo para combatir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de la población más vulnerable.
A medida que se continúan recopilando datos y analizando las realidades socioeconómicas, se hace imperativo que las autoridades actúen de manera decisiva y efectiva para abordar este problema creciente. La implementación de políticas que realmente atiendan las necesidades de la ciudadanía se vuelve esencial para lograr un cambio significativo en el futuro.




























































































