El Partido Popular (PP) ha presentado un nuevo marco de negociaciones con Vox que busca establecer un acuerdo “único, vinculante y para toda España”. Este documento, compuesto por diez puntos, establece exigencias concretas para asegurar la estabilidad institucional en las comunidades autónomas donde ambos partidos están en conversaciones. Se resalta que es fundamental comprometerse a aprobar cuatro Presupuestos durante toda la legislatura, para así garantizar la utilidad de los Gobiernos ante la ciudadanía, que actualmente se encuentra en un entorno de incertidumbre.
Este mensaje se reforzó tras una conversación de aproximadamente una hora entre el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de Vox, Santiago Abascal. Durante este diálogo, ambos políticos discutieron la posibilidad de reanudar las negociaciones, que habían estado estancadas. Abascal comunicó a Feijóo que Vox ha retirado formalmente su demanda de entrar en el Gobierno de Extremadura, lo que podría abrir nuevas oportunidades para un pacto.
La dirección nacional del PP ha decidido involucrarse de manera directa en las conversaciones sobre las investiduras de María Guardiola en Extremadura y de Jorge Azcón en Aragón, así como en las futuras en Castilla y León y Andalucía. Este nuevo enfoque incluye un catálogo de principios que regirá por igual en todas las comunidades autónomas, asegurando que los acuerdos respeten el “reparto competencial” establecido, un punto que ha generado tensiones en negociaciones anteriores.
El documento subraya que los pactos deben basarse en el “principio de coherencia programática”, permitiendo que el PP pueda ampliar sus propuestas iniciales, siempre y cuando no contradigan su identidad política. En este sentido, se establece que tanto el ámbito legislativo como el ejecutivo deben respetar la proporcionalidad que los ciudadanos expresen en las urnas. La cúpula del PP enfatiza que “un acuerdo no implica acabar siendo lo mismo” y que ambos partidos deben asumir la responsabilidad solidaria por las decisiones tomadas.
Entre los ámbitos prioritarios para el acuerdo con Vox se encuentran la reducción de impuestos, la defensa de los agricultores, así como la oposición a las políticas climáticas que el PP considera perjudiciales para el empleo y la industria. Estos postulados son coherentes con las demandas de Vox, lo que podría facilitar el avance en las negociaciones, que actualmente están bloqueadas en Extremadura. La investidura de María Guardiola está programada para el próximo 3 de marzo, lo que añade urgencia a estas conversaciones.
En cuanto a la política migratoria, el PP coincide con Vox en señalar que la inmigración irregular ha alcanzado “niveles intolerables” y propone que el Gobierno central refuerce el control de las fronteras y colabore con las comunidades autónomas antes de tomar decisiones unilaterales. No obstante, el documento no aborda de manera clara la cuestión de la acogida de menores extranjeros no acompañados, un tema que ha generado fricciones entre ambos partidos en el pasado.
Un aspecto que podría convertirse en un punto de tensión es la firme condena del PP hacia toda forma de violencia, incluyendo la violencia machista, lo cual contrasta con la postura de Vox, que ha cuestionado la existencia de la violencia de género. En este sentido, el PP ha expresado su compromiso a combatir todas las formas de violencia utilizando todos los recursos disponibles, aunque abre la puerta a recortar presupuestos que sean considerados ineficaces.
Además, en materia de vivienda, el PP reafirma su compromiso en la lucha contra la okupación ilegal, proponiendo medidas como el “desalojo exprés” y una mayor seguridad jurídica para propietarios e inquilinos. Se plantea no intervenir en el mercado de la vivienda, sino aumentar la oferta, lo que resulta en una propuesta que también resuena con las demandas de Vox.
Finalmente, el PP manifiesta su intención de promover una solidaria activa con los más vulnerables, subrayando la importancia de distinguir entre quienes realmente necesitan ayuda y aquellos que intentan beneficiarse del sistema sin esfuerzo. Esta crítica podría ser bien recibida por Vox, que ha abogado por medidas similares en el ámbito del bienestar social.




























































































