El lehendakari Imanol Pradales anunció a finales de enero un acuerdo con Pedro Sánchez para que la gestión de los aeropuertos sea transferida a Euskadi en un plazo de dos meses. A pesar de este anuncio inicial, el Gobierno Vasco ha matizado posteriormente los términos del pacto. Este lunes, la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, expresó su «preocupación» ante los retrocesos que está experimentando el Ejecutivo de coalición en relación a este tema. Sin embargo, Vaquero también mencionó que «aún hay tiempo» para alcanzar un entendimiento antes de que se cumpla el plazo establecido.
La dirigente jeltzale lamentó que, aunque parecía que se estaban realizando progresos hacia un acuerdo, la situación actual muestra un giro inesperado. Las partes implicadas habían planteado la posibilidad de que, a finales de marzo, antes de la Semana Santa, se celebrara una reunión de la Comisión Bilateral de Cooperación. En esta reunión, se esperaba que ambas administraciones ratificaran la transferencia de la gestión de los aeropuertos al País Vasco.
Por su parte, el presidente de AENA, Maurici Lucena, ya había advertido que la cesión de la gestión sería «nula de pleno derecho», independientemente del control del 51% del consejo de administración por parte del Gobierno. En este contexto, el Ejecutivo de Sánchez ha reiterado en las últimas semanas que el pacto con Pradales implicará una «cogestión» de estas infraestructuras. Además, se ha subrayado que no renunciarán al estatus de «interés general» de los aeropuertos de Vitoria, Bilbao y Hondarribia, dado que la Constitución otorga al Estado la competencia exclusiva en estos casos.
Vaquero criticó que se estén «rebajando aquellos acuerdos que se estaban materializando». A su juicio, esta situación genera inquietud sobre la manera en que se está negociando el futuro de las infraestructuras en Euskadi. En este sentido, ha enfatizado que el objetivo de los jeltzales es asegurar que «Euskadi tenga voz en las infraestructuras estratégicas y derecho a decidir sobre ellas». Esta perspectiva refleja la importancia del control regional sobre los asuntos clave que afectan a la comunidad.
La discusión sobre la gestión aeroportuaria subraya un tema recurrente en la política vasca: el deseo de mayor autonomía en la gestión de recursos estratégicos. La preocupación de los representantes vascos se centra en la posibilidad de que la centralización de decisiones limitase las capacidades de la Comunidad Autónoma para gestionar sus propios intereses. Esto se alinea con el objetivo general del PNV de fortalecer la voz de Euskadi en cuestiones que son vitales para su desarrollo económico y social.
En un contexto más amplio, el acuerdo propuesto entre el lehendakari y el presidente del Gobierno español podría tener repercusiones significativas para la economía vasca, particularmente en sectores que dependen estrechamente de la conectividad aérea. La gestión de los aeropuertos no solo afecta a la movilidad de los ciudadanos, sino que también impacta en el turismo y el comercio, pilares fundamentales de la economía en Gipuzkoa y en otras partes del País Vasco.
Por lo tanto, el resultado de estas negociaciones podría marcar un punto de inflexión en las relaciones entre Euskadi y el Gobierno central, así como en la manera en que se gestionan los temas de infraestructura en el futuro. La presión sobre el Ejecutivo para que cumpla con los compromisos asumidos es evidente, y las próximas semanas serán cruciales para determinar si se logrará alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes implicadas.






























































































