El Gobierno Vasco ha formalizado su solicitud al gobierno español para que la famosa obra «Guernica» de Pablo Picasso sea trasladada al Museo Guggenheim de Bilbao entre octubre de 2026 y junio de 2027. Este evento conmemoraría el 90º aniversario del primer gobierno vasco y también del bombardeo de Gernika, que ocurrió el 26 de abril de 1937, cuando la Legión Cóndor atacó la localidad para apoyar el avance franquista. El lehendakari Imanol Pradales ha descrito esta iniciativa como «una fórmula de reparación simbólica y de memoria histórica» para el pueblo vasco, encaminada a transmitir un mensaje global sobre «lo que implica una guerra y las atrocidades que surgen de las dictaduras».
La solicitud fue discutida el pasado martes en una reunión entre el vicelehendakari y la consejera de cultura vasca con el ministro de Cultura, Ernest Urtasun. En este encuentro, se plantearon tanto las viabilidades técnicas como los costes asociados al traslado de una pieza tan valiosa. Por su parte, el Museo Reina Sofía se apresuró a emitir un informe en el que desaconseja «rotundamente» el movimiento de la obra, advirtiendo que las vibraciones durante el transporte podrían ser perjudiciales y aumentar su deterioro.
Desde su llegada a España en 1992, el «Guernica» no ha sido movido del Museo Reina Sofía. Antes de su instalación en este museo, la pintura estuvo custodiada en el MoMA durante la dictadura, y previamente fue exhibida en el Buen Retiro. A lo largo de los años, el País Vasco ha realizado diversas peticiones para trasladar la obra, especialmente coincidiendo con la apertura del Guggenheim y otros aniversarios significativos, aunque todas han sido denegadas.
La consejera María Ubarretxena ha enfatizado que no se trata solo de una cuestión técnica, sino de memoria, reconocimiento y reparación. Según su opinión, el debate no puede cerrarse sin un análisis exhaustivo, dado que la pintura ha sido movida en ocasiones anteriores desde que fue creada en 1937. Bengoetxea sostiene que «en 2026, los museos de todo el mundo trasladan obras de gran complejidad con todas las características». Para ella, el hecho de que el «Guernica» sea fundamental para la identidad del Museo Reina Sofía implica que la decisión no debe ser meramente técnica, sino que también tiene un componente político.
Pradales ha reiterado que la solicitud no busca un estudio de conservación, sino más bien determinar las condiciones necesarias para el traslado. Además, ha subrayado que el tema sigue abierto y que las conversaciones con el ministerio proseguirán después de Semana Santa. En este contexto, el lehendakari ha advertido al gobierno español que sería un error «cerrar la puerta a este tema» basándose únicamente en el informe del Reina Sofía, recordando que la petición fue realizada el año anterior.
En la Comunidad de Madrid, el consejero de Cultura, Turismo y Deportes, Mariano de Paco del PP, ha criticado la posibilidad de trasladar esta obra del siglo XX, acusando al presidente Pedro Sánchez de estar «dispuesto a vender lo que sea para mantenerse en la Moncloa». Esta polémica pone de manifiesto la tensión existente en torno a las decisiones sobre el patrimonio cultural y su relevancia simbólica en la política española.
La posibilidad de que el «Guernica» regrese al País Vasco ha abierto un amplio debate sobre la historia, la memoria colectiva y el patrimonio cultural. La obra de Picasso no solo es un símbolo artístico, sino también un recordatorio del sufrimiento y la resistencia del pueblo vasco a lo largo de la historia. La propuesta del Gobierno Vasco no solo busca un traslado físico, sino también una reivindicación de su significación histórica y cultural para la sociedad vasca y para el mundo entero.































































































