En un acto reciente, el lehendakari Imanol Pradales ha reafirmado su solicitud al Gobierno Vasco para que el célebre cuadro Guernica, de Pablo Picasso, sea trasladado temporalmente al País Vasco. Esta petición coincide con el 90 aniversario del bombardeo de Guernica, que tuvo lugar en 1937, y se plantea como un homenaje a las víctimas de este trágico suceso histórico.
Durante su intervención, Pradales destacó la necesidad de “valentía política” por parte del Ejecutivo español para facilitar dicho traslado. “Sacaron a Franco de su tumba en el Valle de los Caídos, ¿y no son capaces de traer un cuadro de Madrid a Euskadi? La pelota está en su tejado, que respondan”, subrayó.
La llegada del Guernica al País Vasco es una solicitud histórica que el Gobierno Vasco ha reiterado en diversas ocasiones, especialmente ahora que se aproxima el aniversario de la tragedia. Se propone que la obra esté expuesta durante nueve meses en el museo Guggenheim de Bilbao, coincidiendo no solo con la conmemoración del bombardeo, sino también con el establecimiento del primer Gobierno vasco.
El museo Guggenheim se presenta como un posible escenario adecuado para albergar esta obra emblemática, que ha llegado a simbolizar el sufrimiento y la barbarie de la guerra. Por su parte, el Ayuntamiento de Gernika también ha expresado su deseo de que el cuadro regrese a la villa, en honor a aquellos que perdieron la vida en aquel ataque aéreo devastador.
Sin embargo, la solicitud enfrenta obstáculos. El Museo Reina Sofía de Madrid, donde actualmente se encuentra la obra, ha emitido un informe que desaconseja el traslado, argumentando que las vibraciones durante el transporte podrían dañar el cuadro y acelerar su deterioro. Esta postura ha provocado críticas de Pradales, quien considera que “le ha faltado tiempo a la ‘derechona’ española y a todos sus altavoces mediáticos” para reaccionar ante la propuesta, afirmando que el traslado es “una cuestión de Estado”.
Pradales también destacó que, en un contexto actual marcado por conflictos bélicos y tendencias totalitarias, el traslado del Guernica debería ser visto como un gesto de reparación hacia el pueblo vasco y un fuerte alegato en favor de la paz. “¿Va a tener el Gobierno español la valentía política de traer el Guernica a Euskadi? ¿Sí o no?”, cuestionó ante los asistentes.
La obra de Picasso, que fue concebida como parte del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París de 1937, ha tenido un destino complejo. Tras su finalización, el cuadro fue adquirido por el Estado español en un momento crítico, ya que el país se encontraba inmerso en la guerra civil. Posteriormente, debido a la Segunda Guerra Mundial, Picasso decidió que la pintura quedara bajo la custodia del Museum of Modern Art de Nueva York hasta que se restauraran las condiciones democráticas en España.
Finalmente, el Guernica regresó a España en 1981, siendo instalado en el Museo de Arte Reina Sofía de Madrid, donde se le ha dedicado una sala exclusiva. Con el 2027 a la vista, año en el que se conmemorará el 90 aniversario del bombardeo, la demanda de su traslado cobra un renovado significado en la sociedad vasca.
En conclusión, la posibilidad de que el Guernica sea expuesto en el País Vasco plantea no solo la cuestión del patrimonio artístico, sino también un debate más profundo sobre la memoria histórica y la reconciliación en una sociedad aún marcada por las heridas del pasado.





























































































