El Gobierno Vasco ha iniciado el proceso de información pública para el proyecto del parque eólico Ikatz Gane, que es impulsado por la empresa Enigma Green Power, la cual está vinculada al grupo Endesa a través de su división de energías renovables. Este anuncio, realizado este lunes y publicado en el Boletín Oficial del País Vasco (BOPV), da inicio a una etapa administrativa en el municipio de Hernani, permitiendo un plazo de 30 días hábiles para que tanto administraciones como ciudadanos puedan revisar la documentación y presentar sus alegaciones antes de que la Administración tome una decisión sobre su viabilidad ambiental y energética.
El proyecto prevé la instalación de cinco aerogeneradores con una capacidad total de 24,95 megavatios. Cada uno de estos aerogeneradores tendrá una torre que alcanzará los 112 metros de altura y un rotor con un diámetro de 175 metros. Asimismo, la iniciativa incluye las infraestructuras necesarias para la evacuación de la energía generada, como un centro de seccionamiento eléctrico y una línea tanto aérea como subterránea que tendrá una longitud de 7,4 kilómetros, conectando la instalación con la subestación Hernani 1 T2. La inversión total para el desarrollo del proyecto se estima en 40,7 millones de euros.
El inicio de la fase de información pública representa un avance significativo en el proceso de tramitación, ya que permite una exposición completa del proyecto y su estudio de impacto ambiental. Sin embargo, este paso no implica la autorización para comenzar la construcción del parque. Una vez finalizado el periodo de alegaciones, el Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad evaluará los comentarios recibidos y emitirá la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), un trámite clave que puede aprobar la instalación, requerir modificaciones o incluso impedir su desarrollo.
En la práctica, esta fase se ha establecido como un filtro fundamental para los proyectos eólicos en Gipuzkoa. En años recientes, varias propuestas de energía renovable en la región no han conseguido superar la evaluación ambiental o se han visto paralizadas debido a diversos condicionantes técnicos, paisajísticos o a la oposición social y municipal que ha surgido durante los procesos de exposición pública. La complejidad del territorio y la alta sensibilidad ambiental han prolongado estos procedimientos, generando una considerable incertidumbre sobre el resultado final de estos proyectos, incluso después de cumplir con los primeros trámites administrativos.
El parque Ikatz Gane llega a esta fase tras un recorrido administrativo complicado, marcado por la competencia entre grandes promotores de energía para el desarrollo eólico en la zona que limita entre Gipuzkoa y Navarra. Este proyecto de Endesa coincide parcialmente en su ubicación con otra iniciativa de Repsol, conocida como Erreka, lo que ha provocado una pugna administrativa relacionada principalmente con el acceso y conexión a la red eléctrica disponible. La petrolera llegó a impugnar la decisión favorable al proyecto de Enigma Green Power, argumentando que la obtención de los permisos para conectarse a la subestación de Hernani se había llevado a cabo mediante la fragmentación del parque en varias instalaciones de menor potencia, una cuestión que ha sido objeto de recursos administrativos ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
A pesar de que este organismo regulador no admitió la reclamación por motivos formales y decidió remitir el conflicto al ámbito autonómico, el episodio ha puesto de manifiesto la competencia existente por los puntos de evacuación eléctrica, un aspecto crucial para el desarrollo de nuevos proyectos renovables. Con la apertura del periodo de información pública, el procedimiento ahora se centra en la evaluación ambiental y el impacto territorial de la instalación, elementos que serán decisivos para su futuro.
Una vez concluido el plazo de alegaciones, el Gobierno Vasco deberá tomar una decisión sobre la autorización administrativa previa y la declaración ambiental del parque. Solo si se obtienen ambos permisos, el proyecto podrá avanzar hacia su ejecución, un escenario que, a la luz de los precedentes recientes en Gipuzkoa, aún no está garantizado.





























































































