El Gobierno Vasco ha formalizado una solicitud al Ejecutivo central para el traslado temporal de la célebre obra «Guernica» de Pablo Picasso a Euskadi. Esta petición coincide con el 90 aniversario de la creación del primer Gobierno Vasco y de los devastadores bombardeos sufridos en la localidad de Gernika.
En una reciente reunión en Madrid, la vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, reiteró al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, la importancia de este traslado, que se considera un «gesto de reparación y dignificación» para la sociedad vasca. La propuesta sugiere que la obra esté en el Museo Guggenheim de Bilbao durante un periodo de nueve meses, desde el 1 de octubre de 2026 hasta el 30 de junio de 2027.
Bengoetxea enfatizó que este traslado tendría un «alto valor simbólico en un contexto especialmente significativo», dado que se enmarca en la conmemoración de eventos cruciales para la identidad vasca. Además, subrayó que la llegada del «Guernica» contribuiría a reforzar la memoria histórica y a transmitir un mensaje claro en favor de la democracia, la libertad y la convivencia.
El encuentro fue calificado por la vicelehendakari como «constructivo», ya que permitió fortalecer la relación entre el Gobierno Vasco y el Gobierno central, siempre desde el respeto a las competencias de cada institución. En esta reunión, se abordaron también varios temas prioritarios para Euskadi, como la necesidad de revisar el IVA aplicado al arte, así como el avance del Estatuto del Artista, en el que el Gobierno Vasco ya ha promovido mejoras fiscales en colaboración con las diputaciones forales.
Asimismo, se planteó la importancia de consolidar el Alto Horno de Sestao como un referente del patrimonio industrial mediante un compromiso de financiación compartida. La vicelehendakari también insistió en la necesidad de mejorar la coordinación en las políticas culturales y en los mecanismos de gestión entre el Estado y las comunidades autónomas.
Este tipo de solicitudes y encuentros delinean un futuro en el que la cultura y la memoria histórica se integran en la agenda política de Euskadi, buscando no solo reconocer el pasado, sino también construir un legado que fomente la cohesión social y el entendimiento entre generaciones. La reivindicación del «Guernica» es, en última instancia, una forma de honrar la memoria de los que sufrieron los horrores de la guerra y de proyectar una imagen de paz y resistencia para las futuras generaciones.






























































































