El Gobierno Vasco ha solicitado formalmente el traslado temporal del célebre Guernica, obra de Pablo Picasso, al Museo Guggenheim de Bilbao. La intención es exhibir esta emblemática pieza durante un periodo de nueve meses en 2027, coincidiendo con el nonagésimo aniversario del bombardeo de Gernika, un acontecimiento que inspiró al artista. Sin embargo, esta propuesta ha sido rechazada de manera “rotunda” por el Museo Reina Sofía de Madrid, que es el actual custodio de la pintura.
El informe técnico del museo argumenta que el estado de conservación actual del Guernica hace que cualquier traslado sea “absolutamente improcedente”. Se mencionan riesgos estructurales derivados de las “inevitables vibraciones” que podría sufrir la obra durante el transporte, lo que podría resultar en “nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica”. Esta negativa ha suscitado un intenso debate en torno a la posibilidad de trasladar la obra.
La controversia se intensificó tras la reunión del lehendakari Imanol Pradales con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y un posterior encuentro entre la vicelehendakari Ibone Bengoetxea y el ministro de Cultura Ernest Urtasun. El Gobierno Vasco busca que la obra sea exhibida entre el 30 de octubre y el 1 de junio de 2027, un esfuerzo que también conmemora el primer gobierno vasco.
Desde 1997, el Museo Reina Sofía ha llevado a cabo análisis sobre el Guernica en relación a su movilidad. Tras observar las consecuencias de “más de 30 itinerancias” previas, se estableció que solo una estabilidad absoluta en las condiciones ambientales garantizaría su preservación. Así, el protocolo de conservación asegura que la obra debe permanecer en posición vertical y en condiciones controladas de humedad y temperatura.
El Gobierno Vasco ha expresado su descontento con la negativa del Museo Reina Sofía, argumentando que se basa únicamente en criterios de conservación sin considerar posibles soluciones técnicas que podrían facilitar el traslado. Pradales, tras su reunión con Sánchez, señaló que “sería un grave error político cerrar la puerta a esta iniciativa con un mero informe de conservación”. Además, Bengoetxea tiene previsto mantener una reunión con Urtasun para discutir aspectos técnicos y económicos que permitan viabilizar el traslado de la obra.
A lo largo de los años, diferentes instituciones internacionales, como el MoMA de Nueva York, han realizado solicitudes similares para exhibir el Guernica, todas ellas denegadas por razones técnicas. El informe del Museo Reina Sofía ha sido coherente en su rechazo, defendiendo que la obra no puede ser enrollada ni movida sin poner en riesgo su integridad.
El conflicto en torno al Guernica no es nuevo. Desde la apertura del Museo Guggenheim en Bilbao en 1997, el Gobierno Vasco ha buscado trasladar la pintura sin éxito. Cada solicitud ha sido acompañada de un informe que reafirma la inviabilidad del transporte de la obra. “No ha habido mejoras técnicas suficientes para que se pueda llevar a cabo esa salida”, ha indicado el Ministerio de Cultura, manteniendo la prioridad en la protección de este “patrimonio insustituible”.
La situación actual refleja una tensión entre la preservación del patrimonio y el deseo de conmemorar eventos históricos a través de exposiciones significativas. A medida que se acerca el 2027, el debate sobre la posibilidad de llevar el Guernica a Bilbao seguirá siendo un tema candente, tanto en la esfera política como en la cultural, poniendo a prueba los límites de la conservación y el acceso a las obras maestras del arte.































































































