El Gobierno Vasco, encabezado por el consejero de Hacienda y Finanzas, Noël d’Anjou, ha confirmado planes para reunirse con la compañía Euskaltel en un futuro cercano. El objetivo de este encuentro es «conocer de primera mano cuál es su compromiso e implicación con Euskadi y las garantías de seguimiento que ofrecen». Esta reunión se produce en un contexto de creciente preocupación sobre la situación de Euskaltel, especialmente después de las inquietudes planteadas por EH Bildu respecto a su posible control por parte de la compañía francesa Orange.
D’Anjou instó a esperar hasta disponer de todos los datos necesarios para realizar «una valoración detallada». Sus comentarios surgieron durante el pleno de control del Parlamento Vasco, donde se discutió la posibilidad de dejar la gestión de Euskaltel en manos de Orange. El consejero subrayó que la situación actual del operador de telecomunicaciones es el resultado de la crisis financiera global iniciada en 2008, que llevó a las entidades financieras a centrarse en su negocio principal, dejando a Euskaltel expuesta a la entrada de fondos internacionales.
Durante su intervención, D’Anjou destacó que esta falta de compromiso local resultó en una pérdida de control sobre un proyecto que había sido esencial para el desarrollo tecnológico en Euskadi. «Se perdió el control efectivo de un proyecto de país que había sido referente de desarrollo tecnológico en Euskadi», afirmó, refiriéndose a cómo la normativa europea ha cambiado desde entonces. También mencionó varios acuerdos de colaboración público-privada que buscan asegurar la permanencia de empresas en el territorio, como Talgo y la Alianza Financiera Vasca, entre otros.
El consejero dejó claro su deseo de que las empresas estratégicas permanezcan ligadas a Euskadi y que aquellas que fueron vendidas a fondos de inversión puedan regresar. «Estamos en contacto con varios agentes financieros de gran valor que demuestran que en Euskadi tenemos la capacidad y compromiso para mantener el control y el desarrollo de nuestras empresas desde aquí», aseguró D’Anjou. Con ello, busca reforzar la idea de una visión de futuro y la vocación de permanencia de las empresas en la región.
Por su parte, el parlamentario de EH Bildu, Ander Goikoetxea, expresó su satisfacción por la atención que el Gobierno Vasco está prestando a la situación de Euskaltel, aunque cuestionó el «discurso del arraigo» del PNV. Recordó que Euskaltel fue fundada en 1995 por iniciativa del Ejecutivo vasco, con el apoyo de las tres cajas vascas, con la misión de hacer frente al monopolio de Telefónica. A su juicio, la compañía logró rápidamente posicionarse como líder en telecomunicaciones en el país.
Goikoetxea también hizo un repaso histórico, señalando que la expansión de la fibra óptica en la década de 2010 culminó en 2012 con la venta de este activo a cambio de acciones, lo que llevó a la pérdida de influencia del Gobierno Vasco sobre la compañía. Según su relato, en 2015 se aprobó la venta de la fibra óptica, y en 2019, el Fondo Zegona asumió el control de Euskaltel, antes de que las acciones acabaran en manos de MásMóvil y, más recientemente, de Orange.
La situación de Euskaltel refleja un problema más amplio sobre el futuro de las empresas vascas en un contexto global en constante cambio. La incertidumbre sobre el compromiso de grandes empresas con la región plantea interrogantes sobre el control y la soberanía económica de Euskadi. Con las nuevas estrategias del Gobierno Vasco y la presión política sobre la gestión privada de estos activos, se abren debates importantes sobre el papel del Estado en el fomento de un tejido empresarial fuerte y coherente. D’Anjou se mostró optimista respecto a la capacidad de Euskadi para atraer y retener inversiones que contribuyan al desarrollo local, reafirmando la importancia del arraigo empresarial en el territorio.




























































































