El Gobierno Vasco ha solicitado este miércoles al Gobierno central una revisión exhaustiva de la fiscalidad y la regulación eléctrica, con el objetivo de disminuir el coste que la industria debe afrontar y corregir una desventaja competitiva que, según han señalado, coloca a Euskadi en una situación desfavorable en comparación con países como Francia y Alemania. Durante su intervención en el Foro Gran Vía, celebrado en Bilbao y organizado por la Fundación Bancaria BBK, el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, ha enfatizado la necesidad de implementar una política energética que favorezca al sector industrial, similar a la que aplican otras naciones europeas.
Jauregi ha advertido que los costos eléctricos para la industria vasca pueden llegar a ser hasta un 165% más altos que en Francia y un 35% superiores a los de Alemania. Esta diferencia se traduce en un impacto directo sobre la competitividad, especialmente en sectores electrointensivos como la metalurgia, el aluminio, la química, el papel, el vidrio y la automoción, donde la factura eléctrica puede representar hasta el 50% de los costos de producción. Estos datos resaltan la urgencia de abordar el problema si se quiere mantener un sector industrial fuerte en Euskadi.
El consejero ha subrayado que esta disparidad no se debe al costo de generación de energía, dado que la Península Ibérica produce una de las electricidades más económicas de Europa, gracias al uso de energías renovables. De hecho, ha señalado que hay momentos en los que los precios del mercado mayorista llegan a ser cero o negativos. Sin embargo, el precio final que la industria paga es considerablemente más elevado debido a la acumulación de impuestos, peajes y recargos que no están vinculados directamente al suministro de energía.
Entre los aspectos que encarecen el costo, Jauregi ha mencionado los precios regulados, las cargas fiscales —como el impuesto del 7% a la generación eléctrica—, las contribuciones obligatorias a fondos de Eficiencia Energética y otros costos del sistema que podrían ser financiados a través de los Presupuestos Generales del Estado. Ante esta situación, el Gobierno Vasco ha propuesto una serie de medidas destinadas a simplificar la factura eléctrica y reducir el coste final para los consumidores industriales. Entre estas iniciativas se encuentran la eliminación del impuesto del 7% a la generación eléctrica y la exención del 80% de los peajes de transporte y distribución para los consumidores electrointensivos, que deberían ser incorporados a la metodología de la CNMC.
Asimismo, el consejero ha indicado que estas medidas, que ya se aplican en otros países europeos, permitirían reducir «casi a la mitad» la factura eléctrica de los grandes consumidores industriales. La meta del Ejecutivo vasco es que el precio final de la electricidad sea «tan competitivo como el del resto de Europa», sin que esto implique poner en riesgo la transición energética ni las inversiones necesarias en la red, las cuales son consideradas esenciales para avanzar hacia la electrificación y la descarbonización del sector industrial.
Para lograr estos objetivos, Jauregi ha ofrecido la colaboración del Gobierno Vasco al Ejecutivo central y ha apelado a la necesidad de una coordinación interministerial que involucre a las áreas de Hacienda, Transición Ecológica, Industria y Economía. «Es cuestión de ponernos todos a trabajar desde la colaboración», ha afirmado, haciendo un llamado explícito al Gobierno español para que se avance en una política energética que se alinee con las necesidades de la industria en Euskadi. La propuesta de colaboración busca construir un marco que permita a la industria vasca competir en igualdad de condiciones con sus homólogos europeos, asegurando así su futuro y sostenibilidad en el mercado global.





























































































