La consejera María Ubarretxena ha presentado recientemente la Estrategia de Desarrollo Rural 2030, un plan que busca asegurar la continuidad de la actividad agropecuaria y mejorar la calidad de vida en los pueblos de Euskadi. Este documento fue expuesto ante el Gobierno Vasco y destaca la importancia de reconocer el medio rural como una parte esencial del territorio vasco. A pesar de que estas áreas albergan solo el 12 % de la población, representan el 96 % de la superficie total.
El objetivo principal de la estrategia es implementar políticas que aborden las particularidades de un medio rural caracterizado por su baja densidad poblacional. Ubarretxena enfatizó la necesidad de políticas específicas que garanticen la prestación de servicios adecuados, fomentando la colaboración entre instituciones y el sector privado.
La Estrategia de Desarrollo Rural 2030 establece una hoja de ruta compuesta por 18 Programas Comarcales de Desarrollo Rural, cada uno dirigido a una comarca específica. Estos programas se centran en acciones concretas, priorizando áreas como la cadena de alimentación, el turismo, el comercio y el emprendimiento. Asimismo, se pretende abordar de manera prioritaria el acceso a la vivienda, aunque otros servicios como la investigación y la atención farmacéutica no están incluidos entre las prioridades.
La consejera subrayó que «los pueblos deben ser vivos» para evitar su despoblación, lo que implica mejorar las condiciones de vida y las oportunidades de desarrollo para sus habitantes. A pesar de las dificultades, Ubarretxena defendió que «el medio rural debe incorporarse en pie de igualdad» al resto de Euskadi, en términos de calidad de vida y oportunidades económicas.
Otro de los ejes fundamentales de esta estrategia es la mejora de los servicios y equipamientos en el medio rural, incluyendo proyectos relacionados con la vivienda, la movilidad, y la atención sociosanitaria. Además, se contemplan iniciativas para promover el emprendimiento y diversificación económica, enfocándose en sectores como la agroindustria y el turismo sostenible.
Desde su aprobación el pasado septiembre, algunas acciones ya están en marcha, como la instalación de cajeros automáticos en 38 pueblos que carecían de este servicio. La consejera estima que si se mantiene el ritmo de implementación, se logrará cumplir con los objetivos planteados para 2030.
Durante la presentación de la estrategia, la parlamentaria de EH Bildu, Itxaso Etxebarria, criticó la falta de menciones sobre el desarrollo de energías renovables, un tema que genera gran preocupación en muchas localidades rurales. Etxebarria cuestionó si vivir en entornos con infraestructuras tan invasivas como placas solares y líneas de alta tensión podría incentivar la vida en el medio rural.
Por su parte, la diputada del PP, Ana Morales, expresó su apoyo a la estrategia, aunque sugirió que se deben definir más claramente ciertos proyectos. Morales destacó que el medio rural abarca mucho más que la agricultura y la ganadería, y que es esencial abordar la creación de empleo y la mejora de los servicios.
Desde la oposición, Amaia Martínez de Vox calificó el documento como «excesivamente abstracto» y con falta de concreción en el presupuesto. La consejera aclaró que no existe un presupuesto específico ya que las acciones se financiarán a través de distintos planes comarcales, promoviendo así una gestión conjunta entre diferentes instituciones.
En contraste, desde el Gobierno Vasco, el nacionalista Ander Añibarro defendió la estrategia como «clara y adecuada», destacando su enfoque innovador. El socialista Jorge Juez también valoró que el plan se centre en garantizar derechos básicos para los habitantes del medio rural, lo que es esencial para el desarrollo sostenible de estas áreas.






























































































