El Gobierno Vasco ha puesto en marcha un ambicioso programa para combatir la ‘exclusión financiera’ en el ámbito rural, que contempla la instalación de 38 cajeros automáticos en localidades que actualmente carecen de estos servicios y de oficinas bancarias. Esta iniciativa busca acercar la tecnología financiera a un 96% de la población residente en estas áreas, que a menudo se ven desatendidas.
El programa se enmarca dentro de la ‘Estrategia de Desarrollo Rural 2030’ y el ‘Programa de Desarrollo Territorial’, los cuales tienen como objetivo no solo mejorar la calidad de vida de los habitantes de estas zonas, sino también garantizar la igualdad de derechos y el acceso a servicios básicos. Se pretende, además, impulsar la diversificación de la economía local, fomentar la innovación y proteger el entorno natural y cultural, elementos esenciales para un desarrollo sostenible.
La selección de los municipios que se beneficiarán de esta medida se realizará considerando varios criterios. En primer lugar, se priorizarán aquellos que cuenten con una población superior a 300 habitantes y que no dispongan de cajeros ni oficinas bancarias. Además, se tendrá en cuenta la distancia al cajero más cercano, la cual deberá ser de al menos ocho kilómetros. También se buscará incluir localidades que reciben más de 100.000 turistas al año, lo que podría ayudar a mejorar la viabilidad económica de los nuevos cajeros.
El presupuesto destinado a este proyecto asciende a 1,15 millones de euros hasta el año 2029, con financiación íntegra por parte del Gobierno Vasco. Este esfuerzo busca no solo facilitar el acceso a servicios financieros, sino también contribuir a un desarrollo más equitativo en las zonas rurales de la comunidad autónoma.
Este tipo de iniciativas son cruciales en un momento en el que las disparidades en el acceso a servicios financieros se hacen cada vez más evidentes, especialmente en regiones menos pobladas. La falta de cajeros automáticos y oficinas bancarias puede llevar a situaciones de vulnerabilidad económica para los residentes, que a menudo deben desplazarse largas distancias para realizar operaciones básicas.
Como parte de la estrategia global del Gobierno Vasco, se espera que estos cajeros automaticos no solo faciliten las transacciones diarias, sino que también sirvan como un puente para la inclusión financiera, impactando positivamente en la economía local. A medida que el programa avance, se espera que se realicen evaluaciones periódicas para medir su efectividad y adaptarlo a las necesidades cambiantes de la población.
La medida representa un paso significativo hacia la reducción de la exclusión financiera en las zonas rurales, asegurando que todos los ciudadanos tengan acceso a servicios bancarios, independientemente de su ubicación geográfica. Así, se busca fomentar un entorno más justo y equitativo que permita a las comunidades rurales prosperar en un mundo cada vez más digitalizado.





























































































