El contexto actual en Europa y España señala la necesidad de un aumento significativo en las inversiones en defensa. Esto ha sido subrayado por el ex presidente estadounidense Donald Trump, quien ha instado a los miembros de la OTAN a incrementar su gasto militar. En el último año, los 27 países de la Unión Europea destinaron 326.000 millones de euros a este sector, lo que representa un 1,86% del PIB, mientras que alcanzar el 5% solicitado por Trump es visto como una meta poco realista. Sin embargo, el Reino Unido se ha propuesto elevar su gasto al 3% para 2030, lo que implicaría un esfuerzo adicional de 200.000 millones de euros anuales.
Este aumento en la inversión se ha vuelto más urgente desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia hace tres años. Para España, alcanzar un gasto del 2% del PIB requeriría incrementar su presupuesto actual de 20.000 millones de euros a 32.000 millones de euros. Sin embargo, el enfoque no solo está en el gasto nacional, sino también en cómo las empresas españolas se benefician de los programas de defensa europeos, que incluyen el desarrollo de satélites y vehículos de combate.
El Gobierno Vasco está tomando medidas para fortalecer el sector de defensa en la región, con la compañía Indra como una figura central, colaborando con empresas vascas de renombre. A pesar de que la industria de defensa suele ser poco conocida, el País Vasco tiene una larga tradición en este ámbito, que se remonta a la creación en 1573 de la Fábrica de Armas Portátiles de Fuego y Blancas de Guerra en Placencia, lo que dio origen a la actual Sociedad Anónima de Placencia de las Armas (SAPA).
La importancia de SAPA es significativa, ya que esta empresa, junto con otros socios, controla una parte importante de Indra. Este conglomerado es fundamental, especialmente en el contexto de la producción de vehículos de combate a través de Tess Defence, una empresa en la que Indra posee el 51%. El Ejército de Tierra ha encargado 348 unidades de vehículos 8×8 Dragón, cuyo valor total asciende a 2.000 millones de euros.
El sector aeroespacial también es un área de interés creciente para Indra, que está colaborando con empresas clave en la producción de componentes para Airbus. Entre los colaboradores destacan Aernnova e Industria de Turbo Propulsores (ITP), que aportan experiencia y tecnología al sector. Recientemente, se ha visto un movimiento por parte del Gobierno Vasco para posicionar a empresas locales en la vanguardia de la industria, con la creación de un “Grupo para la Defensa Industrial” liderado por el lehendakari Imanol Pradales.
Esta iniciativa busca aprovechar las oportunidades de crecimiento que presenta la industria militar, reforzando el compromiso del Gobierno con sectores que generan empleo y beneficios económicos. La comunidad vasca se destaca por tener el salario medio más alto de España, lo que resalta la importancia de la industria en la economía local. Con una pensión media de jubilación que supera los 1.800 euros, el futuro del sector parece prometedor.
El avance en la industria de defensa no solo beneficia a las grandes empresas, sino que también fomenta el crecimiento de pequeñas y medianas empresas (pymes) en la región. Compañías como Iraundi y Satlantis están surgiendo, produciendo desde componentes para tanques hasta tecnología de observación espacial. Esto refleja un ecosistema industrial robusto y diversificado, en el que la colaboración entre el sector público y privado se vuelve crucial.
En resumen, el fortalecimiento del sector de defensa en el País Vasco refleja una respuesta a las demandas actuales de seguridad y autonomía europea. Con empresas locales a la vanguardia y un apoyo decidido por parte del Gobierno Vasco, la región se posiciona como un actor relevante en el ámbito de la defensa, lo cual podría tener repercusiones significativas en su economía y desarrollo futuro.































































































