El monumento más fotografiado de Vitoria, que conmemora la Batalla de Vitoria, enfrenta un estado crítico. Localizado en la plaza de la Virgen Blanca, este conjunto escultórico ha comenzado a mostrar señales de deterioro por las pintadas vandálicas que aparecieron el 17 de marzo, coincidiendo con una huelga general, así como por el desgaste interno, evidenciado por diversas grietas que amenazan su estabilidad.
Un informe elaborado por el Ayuntamiento de Vitoria estima que la restauración del monumento costaría entre 360.000 y 400.000 euros. Sin embargo, este documento ha estado guardado sin acción durante un año, sin que ninguna institución haya destinado recursos para su recuperación.
Críticas a la falta de apoyo
Patxi Viana, presidente de la Asociación Histórica Vitoria 2013, ha señalado específicamente al Gobierno Vasco como uno de los principales responsables de la parálisis en el proceso de restauración. En declaraciones a COPE Euskadi, Viana criticó la negativa del gobierno a otorgar al monumento la categoría de Bien de Interés Cultural, justificando que “el monumento no presenta las características que le hagan merecedor de protección cultural especial”, lo que considera una respuesta “muy grave”.
El presidente de la asociación sostiene que esta falta de reconocimiento por parte del ejecutivo implica una desvalorización tanto artística como histórica del monumento. En respuesta a esta situación, la asociación ha iniciado una recogida de firmas con el objetivo de hacer que el Gobierno Vasco reevalúe su postura y considere la importancia de preservar este símbolo cultural.
A pesar del reconocimiento del mal estado del monumento por parte del Ayuntamiento de Vitoria y de la Diputación de Álava, Viana critica la ausencia de acciones concretas que demuestren un interés real en su conservación. Aunque la cantidad necesaria para una reforma completa es considerable, Viana considera que se podrían dar pasos iniciales, como abordar las intervenciones de manera escalonada, tanto en la piedra como en el bronce.
La asociación ha planteado alternativamente la posibilidad de recurrir a financiación popular, una estrategia que se utilizó en el siglo XIX para erigir monumentos similares. Sin embargo, Viana enfatiza que cualquier iniciativa de este tipo debe contar con el respaldo de las instituciones, especialmente del Ayuntamiento.
El deterioro del monumento no solo afecta su integridad, sino que también proyecta una mala imagen de la ciudad, especialmente durante la Semana Santa, un periodo de gran afluencia turística. Las guías turísticas han expresado su vergüenza por tener que mostrar el monumento en estas condiciones, lo que refuerza la necesidad de aumentar la pedagogía y el civismo en relación a este emblemático símbolo de Vitoria.
La situación del monumento a la Batalla de Vitoria requiere atención inmediata y un compromiso real por parte de las autoridades para evitar que este importante legado cultural se pierda en el tiempo. La comunidad local, apoyada por asociaciones como Vitoria 2013, espera que se logren avances en la preservación de este ícono, asegurando que no solo se conserve la historia, sino que también se fomente el respeto y aprecio por el patrimonio cultural de la región.





























































































