El emblemático edificio de La Perla, situado en la playa de La Concha en Donostia, ha asegurado su futuro por otros 30 años tras la aprobación de una nueva concesión por parte del Gobierno Vasco. Esta concesión, que se extenderá hasta 2045, incluye la posibilidad de una prórroga de diez años adicionales, lo que podría llevar su vigencia hasta 2055, siempre que se mantengan las razones de interés público que justifican su otorgamiento.
La resolución fue publicada recientemente en el Boletín Oficial del País Vasco, destacando así la continuidad del emblemático edificio, que ha sido parte integral de la ciudad desde su inauguración en 1869. La consejera María Ubarretxena había adelantado en septiembre que la renovación de la concesión era inminente, gracias a la transferencia de competencias en materia de costas al Gobierno vasco. Este cambio ha facilitado el proceso, permitiendo una tramitación más ágil.
Desde 2018, la situación del edificio había suscitado preocupaciones en el consistorio, que temía la posible pérdida de la concesión. En 2023, el Ayuntamiento había iniciado acciones legales para asegurar la continuidad de los usos del edificio, dado que la normativa de costas establece que solo se pueden permitir servicios relacionados con el mar en este tipo de edificaciones. No obstante, La Perla alberga un balneario, un centro de talasoterapia, un restaurante y una discoteca, lo que complicaba su situación legal.
La documentación presentada por la Sociedad Balneario La Perla del Océano SL, que gestiona el espacio, argumenta que los usos solicitados son coherentes con el propósito original del edificio. Este incluye la oferta de actividades deportivas relacionadas con el mar, como el piragüismo y el paddle surf, así como el mantenimiento de la talasoterapia, que requiere agua de mar para su funcionamiento.
La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo, ha subrayado la relevancia de que el Gobierno vasco cuente con la competencia en esta materia, lo que ha permitido avanzar en la adaptación de la concesión a la realidad actual. «Dejamos atrás una concesión obsoleta, y la adaptamos a la actual realidad», afirmó Barredo, quien también destacó la falta de obstáculos en el camino de la renovación.
El edificio de La Perla, que ha sido un símbolo de atracción turística y social en Donostia, ha evolucionado desde su origen como balneario para la alta sociedad a lo largo de los años. La nueva concesión garantiza que este legado perdurará, permitiendo la realización de actividades que no solo son compatibles con la normativa de costas, sino que también contribuyen al desarrollo sostenible de la zona.
En resumen, la continuidad de La Perla asegura que este histórico edificio seguirá siendo un punto de referencia en la costa donostiarra, permitiendo que se mantengan sus usos tradicionales y se integren nuevas actividades que favorecen tanto a los ciudadanos como a los visitantes. Esta decisión refuerza la identidad de Donostia como un destino turístico atractivo y un lugar donde la historia y la modernidad coexisten en armonía.




























































































