El País Vasco ha enfrentado una situación sanitaria preocupante tras el descubrimiento de que se administraron vacunas caducadas a 253 personas, principalmente bebés. Este incidente ha suscitado inquietudes sobre la seguridad de los menores y ha llevado a una revisión exhaustiva de los protocolos de vacunación establecidos. En este contexto, se evalúa la necesidad de revacunación, y tanto la Agencia Española del Medicamento como el Consejo Asesor de Vacunas (CAVE) han sido consultados para determinar las acciones más adecuadas que garanticen la eficacia de la inmunización.
El consejero de Salud del Gobierno Vasco, Alberto Martínez, ha admitido públicamente la existencia de un “error” en la administración de estas vacunas caducadas. Durante una rueda de prensa celebrada en Agurain-Salvatierra (Álava), explicó que se está evaluando si es necesario revacunar a las personas afectadas, ya que la Agencia Española del Medicamento ha señalado que no aconseja esta acción.
En un principio, el Gobierno Vasco había comunicado que el CAVE recomendaba administrar una nueva dosis de la vacuna hexavalente para garantizar la protección adecuada de los afectados. Esta vacuna incluye inmunizaciones contra la difteria, el tétanos, la tosferina, la poliomielitis, la hepatitis B y el Haemophilus influenzae tipo B, y es crucial para la salud infantil.
Martínez ha subrayado que se ha producido un “error” en el proceso de vacunación, aunque aún no se ha esclarecido cómo pudo ocurrir. La seguridad en la administración de vacunas es un aspecto primordial en la salud pública, y este tipo de incidentes plantea serias preguntas sobre los protocolos de control de calidad que deben seguirse.
Ante esta situación, el lehendakari, Imanol Pradales, ha instado a las familias de los afectados a mantener la calma. Durante su intervención, aseguró que “no hay ningún problema en términos de salud” para los 253 individuos vacunados con una dosis de una vacuna cuyo lote había pasado su fecha de caducidad. Este mensaje busca tranquilizar a los padres y tutores, aunque la preocupación es comprensible dada la naturaleza del error.
El incidente ha provocado un intenso debate sobre la gestión de las vacunas y la capacitación del personal de salud encargado de su administración. La revisión de los protocolos de vacunación se presenta como una prioridad para evitar que sucesos similares se repitan en el futuro. Se espera que el CAVE emita un informe detallado que ayude a esclarecer los pasos a seguir en caso de que se decida proceder con la revacunación.
En este contexto, la salud pública en el País Vasco se encuentra en el punto de mira, y la gestión de esta crisis servirá como un indicador de la capacidad del Gobierno Vasco para manejar situaciones de emergencia. Las autoridades sanitarias están bajo presión para demostrar que los mecanismos de seguridad en la vacunación son efectivos y que se están tomando las medidas necesarias para proteger a la población infantil.
El caso de las vacunas caducadas destaca la importancia de la vigilancia en el ámbito de la salud pública. A medida que la situación se desarrolla, será fundamental la transparencia en la comunicación de los hallazgos y las decisiones que se tomen para asegurar la confianza de la ciudadanía en el sistema de salud.





























































































