La reciente fuga de benceno en la planta de Petronor ha vuelto a generar preocupación entre los habitantes de Muskiz, Abanto y Zierbena. El Gobierno Vasco ha detectado niveles elevados de este compuesto, lo que ha llevado a una prealerta en la zona. Aunque el incidente se produjo el lunes, la confirmación por parte de las autoridades no llegó hasta el martes, lo que ha suscitado críticas sobre la gestión de la información en situaciones de emergencia.
En un comunicado oficial, el Gobierno Vasco aseguró que se está llevando a cabo un seguimiento constante de la calidad del aire mediante un sistema de estaciones de control. Este compromiso se ha reforzado tras recibir llamadas de ciudadanos preocupados por la calidad del aire en su localidad. A pesar del pico detectado, las autoridades aseguraron que no había una amenaza inmediata que justificara activar una alerta para la población.
El 20 de enero, se registraron en la estación de San Julián niveles de benceno que alcanzaron los 42,94 microgramos por metro cúbico a las 18:00 horas, lo que situó a la población en una situación de prealerta. Sin embargo, los valores fueron significativamente menores a las 20:00 horas, con mediciones de 0,25 microgramos en Las Carreras y 0,18 en Muskiz. Estos datos indican un descenso en los niveles de contaminación, aunque el Gobierno Vasco mantiene la vigilancia sobre la situación.
Los departamentos de Seguridad, Salud y Medio Ambiente del Gobierno Vasco están en contacto constante para evaluar la necesidad de medidas preventivas. Según los técnicos, la calidad del aire es actualmente normal, y se insiste en que no se requieren medidas extraordinarias. Los ciudadanos han sido instados a mantener la calma y confiar en la información proporcionada por fuentes oficiales.
No obstante, el episodio de la semana pasada puso de manifiesto fallos en el sistema de comunicación de alertas a la población. El jueves, a las diez de la mañana, se produjo la fuga de benceno, pero el aviso a la población llegó horas más tarde, a las 20:17. En este caso, el Gobierno Vasco recomendó a los ciudadanos limitar su exposición al tóxico, sugiriendo permanecer en espacios cerrados, aunque sin activar una alerta oficial.
La compañía Petronor ha explicado su proceder durante el incidente, aclarando que no se activaron alarmas ya que la situación no lo requería. Durante la mañana del jueves, se registró un valor de benceno de 106,56 microgramos por metro cúbico, más del doble del umbral de alerta. Sin embargo, este nivel se redujo significativamente en las horas siguientes, lo que llevó a la decisión de no activar las alarmas. Este manejo de la situación ha generado críticas, especialmente porque la comunicación a la ciudadanía fue limitada a notas de prensa.
Los datos de las estaciones de control de la planta indican que solo en una ocasión se superó el nivel de prealerta durante el jueves, aunque las mediciones volvieron a la normalidad rápidamente. Esta gestión ha llevado a la opinión pública a cuestionar la eficacia del protocolo de alertas, una preocupación que el Gobierno Vasco ha tomado muy en serio y que podría resultar en la revisión de los procedimientos actuales.
En conclusión, la situación en Muskiz, Abanto y Zierbena subraya la importancia de una comunicación clara y efectiva en momentos de crisis. Aunque los niveles de benceno han vuelto a la normalidad, las autoridades están comprometidas a seguir monitorizando la calidad del aire y a actuar de manera proactiva para garantizar la salud de la población. La confianza de los ciudadanos en las instituciones será clave para futuras intervenciones y para asegurar la seguridad ambiental en la región.

































































































