El Gobierno Vasco ha confirmado recientemente su diálogo con el comité de empresa de Tubos Reunidos, en el cual se abordaron las preocupaciones relacionadas con el elevado endeudamiento de la empresa. Actualmente, Tubos Reunidos enfrenta la difícil situación de tener que devolver más de 260 millones de euros en los próximos años, cantidad que incluye un rescate de la Sepi de 130 millones de euros, el cual se ha convertido en un obstáculo significativo para la compañía.
En este contexto, el departamento de Industria del Ejecutivo autonómico ha comenzado contactos con el Gobierno de España para buscar soluciones que permitan flexibilizar los pagos relacionados con este rescate. Mientras tanto, la situación se complica aún más con el anuncio de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que podría afectar a 301 trabajadores, aumentando la presión sobre la plantilla laboral.
Desde el Gobierno Vasco, se ha expresado que los primeros contactos con el Gobierno central han sido optimistas, agradeciendo la disposición del mismo para colaborar en la búsqueda de una solución a la deuda. Sin embargo, este es solo uno de los retos que enfrenta Tubos Reunidos. La empresa ha presentado un plan de viabilidad que requiere avances simultáneos en tres áreas fundamentales: reducción de gastos, reestructuración de la deuda y una revisión de su modelo de negocio, tras el cierre de su mercado en Estados Unidos. La necesidad se centra en ajustar la compañía a su nueva realidad de ventas, que ha caído de 700 millones a poco más de 360 millones de euros.
En la reunión que tuvo lugar en la sede del Gobierno Vasco, el viceconsejero de Industria, Andoitz Korta, y la de Empleo, Elena Pérez Barredo, se reunieron con los representantes de los trabajadores, a quienes también se unieron los alcaldes de Amurrio, Txerra Molinuevo, y de Trapagaran, Miguel Ángel Gómez. Durante el encuentro, se reiteró la disposición del Ejecutivo a respaldar un proyecto industrial viable para Tubos Reunidos, aunque la posibilidad de encontrar un inversor privado se presenta como «muy improbable» dadas las circunstancias actuales de endeudamiento.
No obstante, los representantes de los trabajadores manifestaron su insatisfacción tras la reunión. Según el presidente del comité de empresa, Andrés García, no se abordó el tema del ERE de manera directa, lo que generó frustración entre los trabajadores. “Cuando les hemos preguntado si es necesario mantener el ERE se han quedado en silencio», declaró. La atmósfera de incertidumbre y preocupación era palpable entre los cerca de 500 operarios que se concentraron frente a la sede del Gobierno Vasco, expresando su descontento.
Interpelación del PNV al Gobierno Central
En medio de esta crisis, el PNV ha decidido intensificar la presión sobre el Gobierno central al presentar una interpelación al ministro de Industria, Jordi Hereu, prevista para la próxima semana. En esta interpelación, se solicitará aclarar las medidas que se implementarán para apoyar a Tubos Reunidos. Esta acción surge después de un desencuentro con el PSE alavés, que criticó al diputado general de Álava, Ramiro González, por cargar exclusivamente la responsabilidad del futuro de la empresa sobre la Sepi.
El PSE, que comparte con el PNV el gobierno foral, ha exigido que se implementen medidas consensuadas entre todas las instituciones, sugiriendo que las entidades vascas también deben asumir su parte de responsabilidad. La urgencia para encontrar soluciones es inminente, ya que antes de que finalice el mes se deben presentar las cuentas auditadas, lo que podría llevar a Tubos Reunidos a un proceso concursal si no se logran avances significativos en el corto plazo.
La situación financiera de la empresa es delicada, y sin una solución estructural que modifique su operativa, no se podrá avanzar en la refinanciación de su deuda. Este mes de junio, Tubos Reunidos deberá devolver 27 millones de euros —12 millones en amortizaciones y 15,5 millones de la venta de activos—, además de los gastos financieros habituales que ascienden a cerca de 30 millones. En un momento en que el negocio atraviesa un periodo difícil, tras el cierre de su mercado estadounidense, la falta de liquidez se está convirtiendo en un desafío crítico para la continuidad de la empresa.































































































