El Gobierno Vasco ha otorgado el régimen de semilibertad a Garikoitz Aspiazu Rubina, conocido como Txeroki, quien fue el ex jefe de ETA. Esta decisión le permitirá salir de la prisión de Martutene, en San Sebastián, de lunes a viernes, aunque deberá regresar a dormir cada noche en el penal.
La solicitud para este cambio de régimen provino de la junta de tratamiento de la cárcel donostiarra, que ha sugerido esta medida como una alternativa intermedia. Este tipo de régimen, conocido como segundo grado, favorece que los reclusos puedan salir a trabajar y prepararse para su reintegración en la sociedad mediante vínculos con empresas o actividades de voluntariado.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional ahora debe emitir un informe sobre esta medida, aunque este dictamen no será vinculante. Posteriormente, será el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria quien decida si Txeroki podrá beneficiarse de este permiso.
Txeroki, quien fue detenido en 2008, estuvo en la cúspide de la organización terrorista. Tras su detención, permaneció en una prisión francesa durante varios años antes de ser trasladado al penal de Martutene en 2024. La Audiencia Nacional lo condenó en 2011 a un total de 377 años de prisión, una pena que se complementa con otras sanciones en Francia que suman más de 30 años.
En 2015, la Audiencia Nacional le impuso una condena adicional de nueve años por haber ordenado un atentado con coche bomba en Oropesa, Castellón, en agosto de 2007. Tres años más tarde, fue sentenciado a otros 18 años por intentar asesinar a la delegada de Antena 3 en el País Vasco, María Luisa Guerrero, mediante un paquete bomba en enero de 2002.
Desde que asumió la gestión de las cárceles vascas, el Gobierno Vasco ha concedido un total de 111 terceros grados a presos de ETA. Según los datos más recientes, en octubre pasado había 119 reclusos vinculados a esta organización en las prisiones del País Vasco, de los cuales 104 eran hombres y 15 mujeres.
La concesión del régimen de semilibertad a Txeroki genera un debate en la sociedad vasca acerca de la reintegración de los ex miembros de ETA y el tratamiento que deben recibir tras cumplir parte de sus condenas. La medida también pone de relieve las políticas penitenciarias impulsadas por el Gobierno Vasco, que buscan facilitar la reinserción social de los reclusos.
A medida que avanzan los trámites judiciales, será fundamental observar cómo esta decisión afecta no sólo a Txeroki, sino también a otros presos con situaciones similares. La discusión sobre el equilibrio entre la justicia y la reintegración social continúa siendo un tema relevante en el contexto actual.





























































































