El consejero de Industria Mikel Jauregi ha expresado este viernes en el Parlamento vasco que la situación de la empresa Tubos Reunidos es alarmante. Jauregi ha resaltado la urgencia de encontrar un nuevo socio industrial que garantice la viabilidad de la firma, lo cual implica una reestructuración de la deuda que actualmente la ahoga. «Nadie compra un piso con una hipoteca cinco veces mayor que su valor», ha afirmado para subrayar la necesidad de resolver esta situación.
La deuda de Tubos Reunidos se eleva a más de 260 millones de euros, destacando entre ellos los 130 millones de euros que corresponden a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) tras el rescate efectuado por el Estado. Este monto debe ser recuperado antes de 2028, sin posibilidad de aplicar quitas o flexibilizaciones de plazos que puedan considerarse ayudas de Estado.
Jauregi ha indicado que se están llevando a cabo gestiones con el Gobierno Vasco y con varios ministerios del Gobierno de España para hallar una solución única para la situación de la compañía. Ha recordado que el Ejecutivo vasco ha logrado anteriormente acuerdos innovadores en casos similares, como sucedió con Talgo. Sin embargo, ha manifestado que es crucial actuar rápidamente para encontrar soluciones que permitan a la empresa continuar operando, especialmente tras el cierre del mercado estadounidense, que representaba el 50% de su actividad y que ha contribuido a la acumulación de pérdidas y deudas.
En este contexto, Tubos Reunidos se enfrenta a una crisis profunda que podría llevarla a una suspensión de pagos si no consigue cerrar acuerdos significativos en las próximas semanas. Entre las medidas propuestas se encuentra el cierre de la acería en Amurrio y un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectaría a 301 empleados. La empresa ha presentado un plan de bajas incentivadas que ha sido rechazado por los sindicatos debido a su insuficiencia. Tienen hasta el 8 de marzo para alcanzar un acuerdo que evite la implementación de despidos masivos.
En relación a la deuda, hasta el momento Tubos Reunidos no ha tenido que devolver el capital o los intereses a la Sepi, ya que estos últimos se acumulan anualmente, aumentando así el saldo total de la deuda. Este incremento es significativo, ya que los intereses pueden escalar desde un 2,5% hasta alcanzar el 7%, añadiéndose al índice IBOR, lo que hace que los intereses sobre los 130 millones de euros se acerquen al 10%.
A raíz de un aplazamiento negociado el año pasado, Tubos Reunidos deberá devolver en junio una suma de 27 millones de euros, compuesta por 12 millones de euros en amortizaciones y 15,5 millones por la venta de activos. Este importe se suma a otros gastos financieros habituales, que rondan los 30 millones de euros. Ante el deterioro del negocio, especialmente después del cierre del mercado estadounidense, la empresa se encuentra en una situación financiera crítica.
Las opciones para resolver la crisis son limitadas. La legislación vigente no permite aplicar quitas al rescate, como ha reiterado la Sepi. Flexibilizar los plazos de devolución más allá de siete años también presenta dificultades, ya que requeriría la autorización de la Comisión Europea para evitar incurrir en ayudas de Estado. En este momento, parece complicado llegar a un acuerdo que contemple más que un alivio en los intereses, lo que complica aún más la situación de Tubos Reunidos.
































































































