La consejera María Jesús San José ha manifestado su comprensión sobre el dolor que pueden causar las decisiones en el ámbito de la normativa penitenciaria a las víctimas de ETA. Durante su visita a la prisión de Martutene, ubicada en San Sebastián, la consejera subrayó que el Gobierno Vasco actúa con rigurosidad en el cumplimiento de la legislación correspondiente. Este encuentro tuvo lugar el 11 de febrero, en compañía del consejero de Vivienda y Agenda Urbana, Denis Itxaso.
La visita también sirvió para abordar el futuro del centro penitenciario, que se prevé será demolido para dar paso a la construcción de viviendas protegidas en la zona. En esta cárcel, actualmente cumple condena Garikoitz Aspiazu, conocido como Txeroki. Este exjefe de ETA ha sido beneficiado con un régimen de semilibertad, permitiéndole salir de prisión de lunes a viernes para trabajar y realizar labores de voluntariado en Gipuzkoa.
Frente a preguntas sobre el impacto de este caso en las familias de las víctimas, San José se negó a entrar en detalles sobre situaciones particulares de los presos. «No suelo hablar sobre la situación personal de ningún preso que está en un centro penitenciario y no lo voy a hacer ahora», afirmó con firmeza. Sin embargo, añadió que la Junta de Tratamiento Penitenciario toma decisiones basadas en un plan de ejecución que considera diversas circunstancias.
La consejera también destacó que el cumplimiento de la ley y las sentencias judiciales es fundamental en una sociedad democrática. En este sentido, afirmó que el respeto hacia las víctimas de terrorismo es un pilar en las políticas públicas de su departamento, señalando que «las víctimas siempre estarán en el corazón de las políticas públicas de mi departamento y jamás perderemos el rumbo pensando en cálculos electorales».
En sus declaraciones, San José enfatizó la importancia de preparar a los reclusos, incluidos los de ETA, para su reintegración en una Euskadi que contrasta con los objetivos del terrorismo. «A pesar del terror que quiso imponer un proyecto político, Euskadi era y es una sociedad plural y hemos conseguido hacer una comunidad razonablemente cohesionada y avanzada a pesar de ellos», añadió.
La consejera manifestó su «profundo respeto» hacia las víctimas, reiterando que todas las instituciones deben ser rigurosas con la verdad. Este compromiso con la verdad y la memoria se convierte en un eje central en la gestión de las políticas penitenciarias y su aplicación, especialmente en el contexto vasco, donde la historia reciente está marcada por el conflicto y el terrorismo.
La conversación sobre el futuro de la prisión de Martutene y la situación de los reclusos sigue siendo un tema delicado en la sociedad vasca. La forma en que se aborde la reinserción de los antiguos miembros de ETA y el respeto hacia las víctimas del terrorismo se presenta como un desafío que requiere un delicado equilibrio entre la justicia y la memoria.
































































































