Desde marzo de 2020, el mundo ha experimentado un cambio radical, en gran parte debido a la pandemia de covid-19, que afectó profundamente la vida cotidiana de la población. Sin embargo, esta crisis también ha propiciado un impulso significativo para la tecnología y la innovación en el País Vasco, no solo en el desarrollo de vacunas, sino también para fortalecer su tejido industrial, económico y social. En respuesta a esta situación, el Gobierno Vasco se ha visto en la necesidad de revisar su Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación (PTCI) con el horizonte puesto en 2030.
El PTCI, aprobado en 2021 bajo la dirección del entonces lehendakari Iñigo Urkullu, contempla inversiones que ascienden a 18.600 millones de euros hasta el final de esta década. Este plan establece un compromiso para incrementar en un 6% los presupuestos anuales dedicados a la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i). Tras asumir el cargo en 2024, el actual lehendakari, Imanol Pradales, ha promovido una actualización de este plan, reconociendo que los primeros años de su implementación han generado un impacto considerable en el sector. Durante la presentación de la revisión, Pradales enfatizó la importancia de mantener el liderazgo en innovación y bienestar social.
La intención del Gobierno es que esta versión renovada del PTCI obtenga su aprobación definitiva en aproximadamente un mes y medio. Se estructura en cinco pilares fundamentales: personas y talento, ciencia excelente, liderazgo industrial, comunidad y bienestar, e innovación. Además, se han definido diez áreas estratégicas prioritarias, conocidas como faros, que guiarán los esfuerzos futuros.
El consejero de Ciencia, Universidades e Innovación, Juan Ignacio Pérez Iglesias, ha señalado que la estrategia busca reforzar la posición del País Vasco en un contexto internacional en constante evolución, donde tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial y la computación cuántica están ganando protagonismo.
Los datos recientes respaldan esta estrategia, ya que el Panel de Indicadores de Innovación (EIS 2025) muestra que Euskadi presenta un índice de 0,605, superando la media europea de 0,536. Este resultado no es fruto del azar, sino que refleja un esfuerzo sostenido en inversiones y cooperación entre los sectores público y privado. En este contexto, la directora general de la Agencia Vasca de Innovación, Leire Bilbao, ha afirmado que estos indicadores demuestran la madurez del ecosistema innovador vasco, que se posiciona entre las regiones de alto rendimiento en Europa.
La colaboración con Innobasque ha sido crucial en la elaboración del nuevo PTCI 2030. Bilbao ha mencionado que el proceso de consulta con más de 920 socios ha dejado claro que hay una necesidad apremiante de alinearse con las prioridades europeas y de optimizar el papel de la innovación en los programas marco europeos, donde se concentrarán recursos significativos. La innovación se debe convertir en una palanca estratégica para diversificar la economía y fomentar la creación de nuevas empresas de base científica y tecnológica.
Las empresas desempeñan un papel crucial en este ecosistema, representando más del 50% de la inversión en I+D+i en Euskadi. Esto permite que la comunidad alcance un nivel de inversión cercano al 2,15% del PIB, muy próximo a la media europea. Para Bilbao, la inversión no solo se traduce en beneficios, sino que es una apuesta por la competitividad y el bienestar económico general.
La innovación en el País Vasco se centra principalmente en sectores industriales como la automoción, la aeronáutica y la biosalud. Sin embargo, se identifica una notable disparidad en las capacidades de innovación entre las grandes empresas y las pymes. Por ello, es fundamental acompañar a estas últimas en su proceso de transformación, un desafío que requiere recursos y conocimiento.
En cuanto al talento, casi 23.000 personas en Euskadi se dedican a la investigación, lo que representa más del 2% de la población activa. Este dato sitúa a la comunidad entre las regiones europeas con mayor densidad de personal investigador. No obstante, la retención de talento se convierte en un reto, especialmente debido a las dificultades de acceso a la vivienda para los más jóvenes. El Gobierno ha comenzado a implementar mejoras en las condiciones salariales para atraer y mantener a estos profesionales.
Por último, las tecnologías cuánticas se establecen como un foco estratégico dentro del PTCI 2030. Euskadi cuenta con una base científica sólida, y la llegada del ordenador cuántico más avanzado de IBM en Europa en Donostia ha puesto de manifiesto el potencial de la región en este ámbito. El EHU Quantum Center, dirigido por Aitor Bergara, se erige como un centro clave para unificar y potenciar los esfuerzos en esta área, con un enfoque en la colaboración entre universidades y empresas para competir en el ámbito internacional. Esta inversión en infraestructuras, cercana al millón de euros, subraya el compromiso del País Vasco para posicionarse a la vanguardia de la revolución cuántica.
































































































