Un total de más de 17.000 familias guipuzcoanas están a la espera de poder solicitar la ampliación de una ayuda económica de 200 euros por hijo hasta los cuatro años. Esta prestación se podrá gestionar «en breve, una vez que se implemente el decreto» relacionado con las ayudas para la conciliación, tal como confirmaron fuentes del departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico. Sin embargo, aún no se ha precisado una fecha exacta para el inicio de esta solicitud.
Este nuevo apoyo se enmarca dentro del V Plan Interinstitucional de Apoyo a las Familias, la Infancia y la Adolescencia 2025-2030, el cual fue aprobado en febrero pasado. La consejera María Ubarretxena presentó las líneas maestras de este plan en el Parlamento Vasco, aunque los grupos parlamentarios no solicitaron información adicional sobre el momento en que se podrá acceder al cheque de 200 euros, que es muy esperado por las familias vascas.
Es importante señalar que la ampliación de la ayuda no se aplicará automáticamente para aquellos niños que actualmente reciben asistencia hasta los tres años; en este caso, será necesario realizar una nueva solicitud para que el apoyo se extienda hasta los cuatro años.
La consejera, en su intervención, anunció que se publicará una guía para que las familias conozcan cómo y qué deben solicitar. Además, esta medida tendrá un carácter retroactivo que comenzará el 1 de enero de 2026. Mientras tanto, el Gobierno Vasco está finalizando el decreto que regulará las ayudas a la conciliación y la crianza, con el objetivo de que un gran número de hogares vascos accedan a este nuevo paquete de medidas que incluye prestaciones directas por hijo, que se amplían hasta los cuatro años, así como un aumento del 10% en las ayudas a la conciliación y apoyos para el cuidado en el hogar.
El propósito de estas iniciativas es aliviar la carga económica que supone la crianza y avanzar hacia un modelo que permita a las familias cuidar a sus hijos sin renunciar a sus empleos. Ubarretxena subrayó la necesidad de que «las políticas públicas deben adaptarse a la sociedad y no al revés». Asimismo, reiteró la vocación de este quinto plan, que busca poner a las familias en el centro de la acción política y contribuir a que Euskadi sea una comunidad más igualitaria y humana.
Este plan incluye un total de 17 medidas y 78 acciones complementarias, organizadas en tres ejes fundamentales: las familias, la infancia y la adolescencia, y la cogobernanza. Se prevén refuerzos a la comunidad Kontzilia, formada por empresas y cooperativas comprometidas con la conciliación, así como la extensión de los permisos de paternidad y maternidad, que serán iguales e intransferibles. También se contempla aumentar la oferta de Haurreskolak y crear el Foro de la Infancia y la Adolescencia, con el fin de garantizar su participación en las políticas públicas.
Además, se planea implementar un servicio de atención integral y especializada para menores víctimas de violencia sexual, así como desarrollar la «Estrategia de Garantía Infantil de Euskadi 2030», que contará con un grupo de expertos para su ejecución.
En cuanto a la inversión necesaria para llevar a cabo este plan, se estima que alcanzará los 872 millones de euros en los próximos cuatro años. Esta cantidad se destinará a diversos proyectos familiares, así como al bienestar integral de los niños y adolescentes y a la cogobernanza e innovación. De acuerdo con lo indicado por la consejera, la asistencia directa de 200 euros por hijo supondrá en 2026 una inversión de 131,6 millones, además de 28,4 millones anuales para impulsar las políticas de conciliación.
Por otro lado, los grupos de la oposición han expresado críticas en relación a la «dificultad» de implementar las medidas de conciliación en los convenios colectivos. También han señalado la necesidad de contar con un mayor número de plazas en los Haurreskolak, así como la percepción de que la cuantía de 200 euros, aunque «positiva», resulta insuficiente. Asimismo, han manifestado su preocupación por la «tardanza» en la configuración de este quinto plan, que consideran como una «prioridad» para la sociedad vasca.






























































































