El Gobierno Vasco ha decidido ajustar sus expectativas en el ámbito de la generación de energía renovable, reconociendo las dificultades que enfrenta en la construcción de nuevos parques eólicos y solares. En Euskadi, las limitaciones orográficas, que incluyen una escasez de sol y un exceso de viento, así como la rica biodiversidad de su flora y fauna, restringen considerablemente las ubicaciones disponibles para estas instalaciones.
El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, ha expresado que el Gobierno no se siente «satisfecho» con el ritmo actual de despliegue energético. «Ojalá pudiésemos ir más rápidos, pero nuestro propósito no es llenar de paneles solares y aerogeneradores Euskadi. Queremos hacer poco, pero hacerlo muy bien para que más adelante sigan haciéndose más», ha indicado el consejero.
Jauregi ha señalado que el Plan de Transición Sostenible (PTS) elaborado por el Ejecutivo no tiene como objetivo saturar el territorio con aerogeneradores y placas solares. En este sentido, ha destacado que «apenas un 1,42% del territorio es área ‘potencial'» para este tipo de instalaciones. Este porcentaje podría disminuir aún más tras la evaluación ambiental que el Gobierno está llevando a cabo en este momento, y que se publicará en un futuro cercano.
En consecuencia, el consejero ha advertido que «sólo una pequeña parte [de ese 1,42%] llegará a materializarse», ya que los proyectos deben cumplir «criterios ambientales muy estrictos». Además, deben ser capaces de conectarse a la red y demostrar viabilidad económica. Aunque actualmente hay 97 proyectos renovables en diferentes fases de tramitación, el 70% de ellos se encuentra en etapas iniciales. Jauregi ha subrayado que muchos de estos proyectos no prosperarán debido a los altos estándares que se exigen, tanto para proteger el territorio como las actividades económicas existentes.
El consejero ha respondido este viernes en el pleno del Parlamento vasco a una interpelación de la parlamentaria del PP, Ana Morales, quien ha criticado que «actualmente se está ejecutando sólo un parque», el de Labraza, en Álava, después de «veinte años de parón». Morales ha añadido que, a pesar de que «numerosas empresas están llamando a Euskadi para instalar» energías renovables, se enfrentan a «plazos interminables» y a una «falta de seguridad jurídica y de consensos».
Jauregi ha afirmado que confía en lograr los objetivos del Gobierno Vasco en materia de energías renovables sin provocar una «invasión» del territorio ni desplazar al sector primario. Su enfoque se centra en un despliegue «moderado y responsable» que permita avanzar en la generación de energía mientras se protege el paisaje, la agricultura, la ganadería y la calidad de vida. Este modelo incluye más autoconsumo, una planificación cuidadosa, un riguroso respeto ambiental, ordenación territorial y colaboración entre el sector público y privado.
El Ejecutivo también planea impulsar nuevos proyectos en Euskadi bajo un modelo de coinversión público-privada a través del Ente Vasco de la Energía. Estos proyectos deberán cumplir con criterios de ubicación que aseguren suficiente sol y viento, así como requisitos ambientales y urbanísticos estrictos. Es fundamental que tengan un punto de conexión cercano y sean económicos y viables.
La promoción del autoconsumo se ha convertido en una clave esencial en este contexto. Desde 2020, Euskadi ha experimentado un notable aumento en la capacidad de autoconsumo, pasando de 7 megavatios a 192 megavatios en 2025, con más de 8.000 instalaciones. Este crecimiento es significativo y se prevé que el Gobierno Vasco continúe incentivándolo en los próximos años.
En conclusión, aunque el camino hacia la sostenibilidad energética en Euskadi presenta desafíos considerables, el Gobierno Vasco se muestra decidido a avanzar en este proceso con un enfoque equilibrado que considere tanto las necesidades energéticas como la protección del entorno.






























































































