El Gobierno Vasco ha decidido implementar un innovador análisis de las aguas residuales para obtener una visión más precisa sobre el consumo de drogas en la población vasca y la presencia de diversos virus. Esta iniciativa, que comenzará este año, está liderada por la dirección de Salud Pública y busca establecer un método eficaz para complementar los datos obtenidos a través de encuestas sobre adicciones.
Actualmente, la principal fuente de información en esta área proviene de encuestas limitadas a una muestra de la población, lo que puede resultar en datos no del todo fiables. Es sabido que muchos participantes pueden no reconocer su consumo de drogas durante estas entrevistas. Por ello, el Gobierno Vasco opta por medir directamente la concentración de sustancias en las aguas residuales, un enfoque que promete ofrecer una segunda fuente de información rigurosa.
Las encuestas más recientes indican que el 3,6% de los vascos consume cannabis mensualmente, mientras que un 0,9% ha probado la cocaína en el último año. Estos datos, sin embargo, podrían no reflejar la realidad, pues la nueva metodología de análisis de aguas residuales permitirá verificar si el consumo de drogas es mayor o menor al reportado. Además, este análisis proporcionará datos sobre los niveles de fármacos consumidos por la población vasca.
El proyecto no solo se centra en las drogas, sino que también tiene como objetivo vigilar la presencia de virus en Euskadi. Según los expertos, muchos casos de infecciones no son detectados en los centros de salud, ya que las personas afectadas no siempre buscan atención médica. Así, el estudio de las aguas residuales actuará como un sistema de alerta temprana, ayudando a identificar la circulación de patógenos en la comunidad, incluidos virus como la polio, la gripe aviar y el dengue.
En total, se prevé que se analicen hasta ocho virus diferentes, con el fin de evaluar su expansión. La consejera María Ubarretxena ha destacado que, aunque se han realizado estudios similares anteriormente, esta será la primera vez que el Gobierno Vasco llevaría a cabo un programa estructurado de este tipo para identificar estos patógenos.
Entre los virus prioritarios se encuentran el sarampión, la gripe humana y el COVID-19, que se incluirán en el análisis para conocer mejor su circulación en la población. La vigilancia ambiental será clave para detectar enfermedades infecciosas que podrían no ser visibilizadas mediante métodos clínicos tradicionales, ya que se estima que alrededor del 82% de quienes se infectan no acuden al médico.
Los análisis se realizarán semanalmente en una de las tres capitales vascas, y se prevé extender el programa a las demás localidades en el futuro. La colaboración con la Facultad de Farmacia y la Estación Marina de Plentzia de la UPV/EHU garantizará la fiabilidad de los resultados que se obtengan en los laboratorios certificados. Este enfoque parece ser fundamental para mejorar la calidad de la información en salud pública y la respuesta ante posibles brotes epidémicos.
En otras ciudades europeas, como Londres y Barcelona, ya se han implementado sistemas similares para detectar virus en aguas residuales. En la capital catalana, se identificó el virus de la polio en varias depuradoras, lo que subraya la importancia de este tipo de estudios ante riesgos potenciales. La polio, aunque erradicada en España gracias a la vacunación, sigue siendo endémica en ciertas regiones del mundo.
Con el avance de esta iniciativa, el Gobierno Vasco espera contar con información más precisa sobre la salud pública, contribuyendo a una mejor gestión de recursos y a la implementación de políticas efectivas para enfrentar la salud de la población. Este estudio piloto, que se iniciará en un futuro próximo, podría marcar un precedente en la vigilancia epidemiológica en Euskadi, proporcionando una herramienta valiosa para mejorar la detección de problemas de salud y la respuesta ante emergencias sanitarias.





























































































