El Gobierno Vasco ha anunciado una nueva medida que busca apoyar al sector vitivinícola en un momento de crisis. A partir de marzo, se activará una ayuda de crisis de 2 millones de euros con el objetivo de retirar entre 900 y 1.000 hectáreas de producción mediante la técnica conocida como Cosecha en Verde. Esta iniciativa se implementa ante una situación estructural complicada que enfrenta el sector a nivel europeo, caracterizada por un descenso del consumo, acumulación de excedentes y presión sobre los precios.
La consejera María Ubarretxena ha señalado que esta medida permitirá retirar producción antes de que llegue al mercado, lo cual es crucial para aliviar la presión sobre los precios en la próxima campaña. En un contexto de rentabilidad tensionada, la acción busca proporcionar un respiro tanto a las bodegas como a los viticultores, quienes han visto afectadas sus actividades por diversas circunstancias.
Durante los últimos años, el sector ha enfrentado diferentes desafíos y ha recurrido a instrumentos coyunturales para intentar estabilizar la situación. Sin embargo, la falta de un reequilibrio estructural ha llevado al Gobierno Vasco a considerar nuevas herramientas dentro de la Intervención Sectorial del Vino (ISV), como el arranque de viñedos. Este planteamiento ha comenzado a discutirse con organizaciones del sector, buscando una solución a largo plazo.
No se trata de una reducción indiscriminada de las superficies cultivadas, sino de una intervención selectiva y técnica. Las parcelas que no produzcan vinos de alta calidad o que presenten baja viabilidad productiva podrían ser potencialmente retiradas, mientras que se busca proteger aquellos viñedos con mayor valor añadido. La idea es adaptar la capacidad productiva a las realidades del mercado y reforzar la rentabilidad del sector.
La consejera Ubarretxena ha subrayado que la situación actual «no se resuelve solo con parches anuales». Es esencial combinar medidas inmediatas con decisiones estratégicas que garanticen ingresos dignos para las familias de viticultores y estabilidad para las bodegas. En este sentido, el vino es considerado no solo como una actividad económica, sino como un «elemento central del paisaje, el empleo y la identidad de Rioja Alavesa».
El Gobierno Vasco enfatiza que el nuevo marco europeo brinda herramientas adecuadas para gestionar la situación del vino, pero ahora es vital aplicarlas con «liderazgo, diálogo y responsabilidad». Esto permitirá asegurar una transición ordenada que asegure el futuro del sector vitivinícola y su contribución al desarrollo rural. Así, se espera que estas medidas no solo ayuden a equilibrar la producción, sino que también fortalezcan la identidad cultural y económica de las regiones productoras.




























































































