El Consejo de Ministros ha dado luz verde este martes a una inversión significativa por parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en Talgo, que alcanzará un total de 75 millones de euros. Esta suma se desglosa en 45 millones de euros correspondientes a una ampliación de capital y 30 millones de euros en deudas convertibles en acciones, tal y como ha comunicado el holding público a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Con esta operación, SEPI se convertirá en propietario de casi un 7,9% del capital social ampliado de Talgo, lo que resalta la importancia de esta empresa en el ámbito de la movilidad ferroviaria en España. En su comunicado, la SEPI ha señalado que la inversión tiene en cuenta las capacidades industriales y tecnológicas de Talgo, fundamentales para su plan de negocio en los próximos años.
La ejecución de esta inversión está sujeta a que se complete la entrada de un consorcio vasco encabezado por Sidenor, una siderúrgica que forma parte del grupo Clerbil S.L. Este consorcio también incluye al Gobierno Vasco a través del Fondo Finkatuz, junto con la Fundación Bancaria BBK y la Fundación Bancaria Vital. Se espera que esta colaboración se formalice en breve, dado que se anunció a principios de este año.
Los términos del acuerdo establecen que el consorcio debe adquirir el 29,77% de Talgo, lo que equivale a cerca de 37 millones de acciones a un precio de 4,25 euros cada una. Además, se requiere que suscriban obligaciones convertibles en acciones por valor de 75 millones de euros, en las mismas condiciones que SEPI. La distribución de este capital se repartirá entre las entidades involucradas: Ekarpen Private Equity tendrá un 66,7%, BBK un 13,3% y Vital un 6,7%.
El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco, Mikel Jauregi, ha expresado su satisfacción por la decisión del Consejo de Ministros de apoyar la reestructuración financiera de Talgo. Jauregi ha comentado que esto representa un avance positivo tanto para los trabajadores de la empresa como para el sector industrial en general, subrayando que son «pasos firmes y decisivos».
Para que la inversión de SEPI se materialice, se requiere una reestructuración de la deuda, que se dividirá en dos tramos: una financiación de 650 millones de euros con vencimiento a seis años y una línea de crédito de 120 millones de euros que podría ampliarse a dos años adicionales. También se prevé la concesión de una nueva línea de avales por parte de las entidades financieras, que alcanzará los 500 millones de euros.
La operación de inversión se llevará a cabo una vez se cumplan las condiciones estipuladas y se realizará a través de dos pasos autorizados por el Gobierno. La primera parte involucra la ampliación de capital de 45 millones de euros, que permitirá emitir aproximadamente 10,58 millones de acciones con un valor nominal de 0,301 euros cada una. Estas acciones se ofrecerán a un tipo de emisión de 4,25 euros por acción, alineadas con las que ya están en circulación.
En segundo lugar, el préstamo convertible en acciones por 30 millones de euros tendrá un tipo fijo del 10,21% anual, que se pagará al vencimiento, el cual se define en ocho años con posibilidad de extensión a diez. Talgo tendrá la opción de realizar el pago en efectivo o en acciones, dependiendo de lo que decidan.
Esta inversión de SEPI se ejecutará en condiciones estrictamente de mercado y se asegura que no habrá participación en ningún tipo de concierto con terceros. Este paso no solo fortalece la posición de Talgo dentro del sector ferroviario, sino que también podría tener un impacto significativo en el ámbito industrial del País Vasco y en la creación de empleo en la región.






























































































