La parlamentaria de EH Bildu, Nerea Kortajarena, ha señalado que la falta de una regulación específica para los campamentos destinados a niños y jóvenes es una «responsabilidad exclusiva» del Gobierno Vasco. Esta afirmación resalta la inacción en la implementación de la Ley de Juventud, aprobada hace ya cuatro años, lo que ha generado preocupación sobre las condiciones bajo las cuales se desarrollan estas actividades.
Kortajarena enfatizó que los asuntos que afectan a la infancia y adolescencia deben ser tratados con «rigor y seriedad», destacando la necesidad de un marco normativo claro que garantice la seguridad y el bienestar de los participantes. La ausencia de estas regulaciones puede exponer a los jóvenes a situaciones de riesgo, lo que hace aún más urgente la intervención del ejecutivo autonómico.
La crítica de la parlamentaria se enmarca en un contexto más amplio donde las políticas dirigidas a la juventud se han vuelto un tema central en el debate político. La Ley de Juventud, que debería haber establecido normas claras, aún no ha sido desarrollada en su totalidad, lo que ha llevado a interrogantes sobre la efectividad del Gobierno Vasco en la protección de este colectivo vulnerable.
La preocupación por la seguridad en los campamentos también se ha visto reflejada en diversas instancias, donde padres y educadores han demandado mayores garantías para los niños y jóvenes. La falta de regulación es un tema recurrente y, según Kortajarena, «es hora de que el Gobierno actúe para corregir esta situación».
La parlamentaria exigió una respuesta inmediata y subrayó que el desarrollo de un marco legal no solo es necesario, sino que es una obligación moral para garantizar el bienestar de las futuras generaciones. Sin este respaldo, la calidad de estos campamentos podría verse comprometida, lo que a su vez afecta a la formación y desarrollo personal de los jóvenes.
En la actualidad, los campamentos ofrecen diversas actividades recreativas y educativas que son fundamentales para el crecimiento de los menores. Sin embargo, la falta de una regulación específica puede dar lugar a desigualdades en la calidad de los servicios prestados, lo que podría afectar de manera negativa a los participantes. Al respecto, Kortajarena ha instado al Gobierno Vasco a priorizar la creación de un sistema que no solo regule, sino que también promueva estándares de calidad en estas iniciativas.
La situación actual plantea un desafío significativo para el ejecutivo autonómico, que deberá reunir esfuerzos para abordar las inquietudes manifestadas por la sociedad. La pronta actuación en esta materia no solo será un reflejo de la responsabilidad del gobierno, sino que también permitirá dar respuesta a las expectativas de los ciudadanos que buscan un entorno seguro y regulado para sus hijos.
A medida que se espera una respuesta del Gobierno Vasco, es fundamental seguir de cerca el desarrollo de esta situación. Las decisiones que se tomen en los próximos meses podrían marcar un cambio importante en la forma en que se gestionan las actividades para niños y jóvenes, asegurando así un futuro más seguro y estructurado para las próximas generaciones. La regulación efectiva de los campamentos no es solo una necesidad, sino una cuestión de justicia y responsabilidad social.





























































































