El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha impuesto una sanción de 30 millones de euros a España, una decisión que afecta directamente a Euskadi por la tardanza en recuperar ayudas fiscales consideradas ilegales. Estas ayudas, conocidas como «vacaciones fiscales», fueron aprobadas por las diputaciones forales de Gipuzkoa, Álava y Bizkaia y se concedieron a empresas a lo largo de varios años. Aunque las haciendas forales ya han recuperado el total de estas ayudas, que ascienden a aproximadamente 500 millones de euros, el retraso en su devolución ha llevado a esta multa significativa.
El TJUE ha destacado que la recuperación de estas ayudas se extendió por más de diez años, desde que la Comisión Europea solicitó su devolución en 2006. De acuerdo con el tribunal, este retraso no se puede justificar en dificultades relacionadas con el proceso de recuperación. Las ayudas, que fueron declaradas ilegales en 2001, consistían en créditos fiscales y exenciones que beneficiaron a unas 300 empresas.
La abogada general del TJUE había propuesto inicialmente una multa mayor, de hasta 50 millones de euros, basándose en la gravedad de la infracción y el impacto sobre la competencia en el mercado europeo. Sin embargo, el tribunal decidió imponer una cantidad inferior. A pesar de que estas ayudas ya están derogadas, la sanción recuerda la importancia de cumplir con las normativas europeas sobre ayudas estatales.
La situación se complica para las instituciones vascas, que ahora tendrán que decidir cómo repartir el pago de la multa. Gipuzkoa y Álava han expresado que el Gobierno Vasco debería asumir el 70% de la multa, ya que también se queda con el 70% de los ingresos generados por estas «vacaciones fiscales». Por su parte, Bizkaia defiende que cada diputación debería hacerse cargo de la cantidad que le corresponde.
Las discusiones sobre cómo gestionar esta sanción se desarrollarán en los próximos días, a medida que las instituciones regionales evalúan el impacto económico y político de esta situación. La abogada general del TJUE subrayó que la infracción tiene repercusiones significativas en el comercio entre los estados miembros de la Unión Europea, lo que ha llevado a la necesidad de una respuesta contundente por parte del sistema judicial europeo.
En resumen, la sanción del TJUE no solo afecta a las finanzas de Euskadi, sino que también plantea interrogantes sobre la responsabilidad política en la gestión de estas ayudas. La situación actual exige una reflexión seria sobre cómo se manejan las políticas fiscales en la comunidad. Con este fallo, se espera que las instituciones se alineen más estrechamente con las normativas europeas para evitar futuras sanciones y asegurar un entorno de competencia leal.




























































































