El primer año de la gestión de Bildu en la Diputación Foral de Gipuzkoa concluye con un procedimiento que, aunque reglamentario, ha suscitado un amplio debate. La oposición ha presentado una moción de censura dirigida al diputado de Medio Ambiente, cuya naturaleza va más allá de la mera crítica a la gestión de residuos. Este movimiento parece ser un ensayo para una posible censura al diputado general en las próximas elecciones autonómicas.
Las acusaciones de la oposición se han centrado en términos como «desgobierno» y «parálisis». Estas expresiones, repetidas en diversas intervenciones, parecen formar parte de una estrategia para ganar apoyo y justificar la recuperación de Lasarte. Sin embargo, la gestión de la recogida selectiva de basura, aunque controvertida, refleja una decisión política por parte del gobierno, no simplemente una actuación administrativa. El programa electoral de Bildu ya contemplaba la paralización de la incineradora de Zubieta, lo que indica que su posición estaba alineada con lo prometido durante la campaña.
En este contexto, la consejera María Ubarretxena ha destacado que exigir a Bildu el cumplimiento de promesas no hechas no es un argumento válido para justificar la moción de censura. La renta básica de ciudadanía, un tema que ha suscitado debate, no fue un compromiso electoral de la coalición. En cambio, la lucha contra la pobreza sí figuraba en su programa, y el Gobierno ha comenzado a trabajar en una ponencia en las Juntas Generales para abordar esta cuestión en profundidad.
El Gobierno foral ha implementado medidas para mitigar recortes en áreas sociales, cubriendo así las reducciones en dependencia y renta garantizada que proceden de otras administraciones. A pesar de las limitaciones financieras, se ha mantenido e incluso aumentado el gasto social, lo cual, según algunos analistas, demuestra un compromiso serio con el bienestar de la población.
Un aspecto destacado de la gestión ha sido el impulso a la innovación. En el último año, se han reunido con más de quinientas empresas, lo que ha resultado en la creación de 137 proyectos que recibirán financiación foral, beneficiando principalmente a aquellas que previamente no habían recibido ayudas. Este enfoque en la investigación y el desarrollo se considera fundamental para el crecimiento económico de la provincia.
A pesar de las críticas, las encuestas recientes sugieren que la imagen de Bildu en Gipuzkoa no se ha visto tan gravemente afectada. Las proyecciones para las próximas elecciones autonómicas muestran un posible triunfo de la coalición, y el diputado general, Martin Garitano, se mantiene como uno de los políticos más valorados en la región. Esto sugiere que la percepción pública sobre la gestión actual puede no ser tan negativa como algunos opositores intentan presentar.
Por último, es importante señalar que las exportaciones en la industria de la máquina-herramienta han crecido un 27%, y el empleo en Gipuzkoa ha aumentado más que en otras regiones. A pesar de los desafíos y las críticas, los datos económicos evidencian una realidad diferente a la que algunos discursos políticos intentan transmitir. El futuro de la provincia dependerá de la capacidad del gobierno para mantener este impulso y abordar las preocupaciones de los ciudadanos con una gestión efectiva y comprometida.




























































































