El grupo inversor Atitlan está en negociaciones con la empresa estadounidense Guardian Glass y el Gobierno Vasco, que actúa como intermediario, para adquirir la unidad de producción ubicada en Llodio (Álava). Esta instalación se dedica a la fabricación de vidrio tanto para la automoción como para la construcción. La noticia, que fue adelantada por El Correo y confirmada por fuentes vinculadas a la corporación de Roberto Centeno y Aritza Rodero, podría permitir la reactivación parcial de una industria que ha afectado a más de 400 trabajadores en los últimos años.
Las conversaciones se están llevando a cabo entre un consorcio que incluye a Gaviota, una filial de soluciones de aislamiento de Atitlan, y Vitro Service France (VSF), con Guardian Glass en la mesa de negociaciones. Esta última, originaria de Michigan, ha ido reduciendo su actividad en Llodio desde hace aproximadamente cinco años, lo que ha generado un considerable malestar social y laboral en la comarca de Ayala. En 2020, la empresa separó su actividad de fabricación de parabrisas en una nueva sociedad llamada Autoglass-Glavista, que fue traspasada a un fondo suizo, Parter Capital, aunque sigue teniendo deudas relacionadas con el arrendamiento de las instalaciones.
Con el paso del tiempo, Glavista se encontró en una situación crítica, solicitando concurso de acreedores y enfrentándose a un ERE de extinción tras casi 90 años de actividad. A comienzos del año anterior, también cerró la división de ventanas y cristalería de Guardian Glass, que contaba con 171 empleados. En medio de este contexto de cierre y con instalaciones aún operativas, Atitlan y VSF están intentando recuperar la actividad industrial en la región.
En su sede de Sax, en Alicante, Atitlan ha creado la vertical Gaviota Glass & Window. Este proyecto cuenta con el apoyo de su fundador, Francis Guillén, quien tiene el 50% de la participación, y de Stoneshield, un fondo cofundado por Felipe Morenés y Juan Pepa, que también invirtió en Gaviota junto a Centeno y Aritza. La dirección de Gaviota ha sido asumida por Luis Sanz, quien anteriormente era director de inversiones en Atitlan.
El consejero de Industria, Mikel Jauregi, ha señalado que se estima una inversión entre 80 y 85 millones de euros para revitalizar esta industria. Las fuentes de Atitlan han indicado que el objetivo es retomar la producción, asignando a VSF la fabricación de parabrisas y a Gaviota el desarrollo de ventanas y cristalería, lo que también permitirá un crecimiento en el sector de materiales para la construcción. Además, la firma tiene planes para expandirse en el ámbito de toldos y muebles de exterior, con una facturación anual cercana a los 250 millones de euros.
En este marco, la situación de Guardian Glass y Glavista es observada con atención. Jauregi ha manifestado que el acuerdo de compra dependerá de la firma de «ocho preacuerdos condicionados y vinculantes entre sí». Esta condición implica que el éxito del acuerdo depende de que todas las partes involucradas alcancen sus respectivos compromisos, lo que es crucial para el futuro industrial de la comarca de Aiaraldea.
La esperanza de recuperar actividad industrial en Euskadi se mantiene alta, con un enfoque en la responsabilidad compartida entre las partes para asegurar la viabilidad del proyecto. La reactivación de la producción no solo beneficiaría a los trabajadores afectados, sino que también podría contribuir significativamente al desarrollo económico de la región, fortaleciendo su posición en el sector industrial.































































































