La historia de Zhenghu Wang y Xiaoyan Xu es un ejemplo de integración y amor por la cultura local. Originarios de una localidad cercana a Shanghái, estos emprendedores llegaron a Europa a principios de los años 2000. En 2006, establecieron su hogar en Legazpi, Gipuzkoa, donde regentan un bazar que se ha convertido en un punto de encuentro en la comunidad. Con el paso de los años, han desarrollado un profundo aprecio por las tradiciones vascas, incluyendo el famoso pintxo-pote, que disfrutan a menudo.
Wang y Xu se trasladaron a Barcelona antes de llegar a Legazpi, donde inicialmente trabajaron en el sector de la hostelería. Este cambio fue impulsado por la presencia de un familiar de Wang en la ciudad catalana. La pareja decidió abrir su negocio en Legazpi, ya que en ese momento no había ningún bazar chino en la zona. Al abrir su tienda, trajeron consigo a sus hijos mayores, a quienes habían dejado en China debido a las dificultades para atenderlos en sus primeros años en el extranjero.
Con el tiempo, la familia se ha adaptado a su nuevo entorno. Xiaoyan afirma que la llegada de sus hijos facilitó mucho su integración en la comunidad. “Los padres de sus amigos nos han apoyado mucho. Gracias a mis hijos, he hecho muchos amigos y me siento ya parte de Legazpi. Antes, solo socializábamos entre nosotros, pero vivir aquí significa relacionarse con todos”, comenta.
A pesar de haber considerado mudarse a otro lugar en el pasado, la familia decidió quedarse, ya que sus hijos no deseaban abandonar Legazpi. Wang, por su parte, ha abierto otra tienda en Vitoria, a la que acude diariamente, regresando a su hogar en Legazpi cada noche.
Xiaoyan también ha fomentado el interés de su hija Yisha por la danza, animándola a unirse a un grupo de baile a los nueve años. Este apoyo ha dado sus frutos, ya que Yisha recientemente destacó en la segunda jornada de la liga de aurresku para jóvenes en Villabona, lo cual ha llenado de orgullo a sus padres. “Yisha estudia en Haztegi y se expresa muy bien en euskera. Estamos muy contentos con el progreso de nuestros hijos”, señala Wang.
La familia Wang Xu ha visto cómo cada uno de sus tres hijos ha desarrollado sus propias trayectorias. Su hijo mayor, Xuyi, se ha graduado en Economía y trabaja en Londres, mientras que su hijo mediano, Yixiang, estudia en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. “Hemos tenido mucha suerte con nuestros hijos”, concluyen ambos.
El compromiso de la familia con la cultura vasca y su éxito en la integración reflejan la riqueza de la diversidad cultural en Gipuzkoa. A medida que continúan sus vidas en Legazpi, su historia resalta la importancia de la comunidad y la aceptación, convirtiéndose en un ejemplo inspirador para otros inmigrantes en la región.























































































