El invierno en Legazpi, un municipio de Gipuzkoa, se caracteriza por ser especialmente riguroso. Como resultado, cada año se procede a la desactivación de las fuentes públicas, incluidas las diseñadas para la limpieza de bicicletas, con el objetivo de evitar daños en las tuberías debido a las heladas. Este año, siguiendo la misma práctica de temporadas anteriores, se han cerrado las fuentes ante la llegada de las primeras temperaturas bajo cero.
En total, Legazpi cuenta con más de 25 fuentes, y la suspensión del suministro de agua se realiza de manera preventiva cada invierno. Las bajas temperaturas pueden provocar averías significativas en la red de agua, lo que genera problemas de mantenimiento que podrían complicar la gestión de estos servicios.
Una vez que se supere el periodo de riesgo de heladas y se inicie la llegada de las temperaturas más cálidas en primavera, todas las fuentes se volverán a activar y funcionarán con normalidad, restaurando así un servicio esencial para la comunidad.





























































































