La discusión sobre la **sustitución del “Puente Nuevo”** en Tolosa ha cobrado relevancia en los últimos tiempos, especialmente desde que el **Gobierno Vasco** intentó abrir un debate público al respecto en 2023. En ese momento, se cuestionaron los criterios técnicos de la **Agencia URA**, que desde el principio defendió la necesidad de abordar el tema con seriedad y conocimiento especializado.
En el contexto de las elecciones municipales, el partido **EH Bildu** se posicionó en contra de las recomendaciones de la agencia, abogando por la preservación del puente, argumentando su valor histórico y patrimonial. Después de ganar las elecciones, el alcalde de Tolosa, **Andu Martínez de Rituerto**, celebró en su cuenta de la red social X el 2 de junio de 2023, que el puente no sería demolido, mencionando que esta decisión respondía tanto a su solicitud como a la de muchos ciudadanos. Según él, esta resolución no solo protege el patrimonio, sino que también marca el inicio de una nueva etapa de trabajo colaborativo.
Por su parte, el alcalde manifestó que la ciudad enfrenta un alto riesgo de inundaciones, lo que requiere una intervención cuidadosa que contemple el recorrido completo del río Oria. En su mensaje, subrayó la importancia de buscar soluciones integrales en lugar de medidas parciales, enfatizando la necesidad de una planificación cuidadosa y bien fundamentada.
A pesar de los esfuerzos por mantener una narrativa positiva sobre la preservación del puente, surgen críticas respecto a la postura adoptada por algunos actores políticos. Se cuestiona si aquellos que defendieron la demolición del puente ahora se alinean con una visión contraria. Esta situación ha generado un debate sobre la coherencia de las decisiones políticas y la responsabilidad en la gestión del patrimonio local.
El alcalde también ha expresado su gratitud hacia la **Agencia URA** por su compromiso con la reducción de los riesgos de inundabilidad en Tolosa, destacando su flexibilidad para ofrecer soluciones que se ajusten a las necesidades y deseos de los residentes. Esta colaboración es vista como un paso positivo hacia un enfoque más inclusivo y responsable en la gestión del entorno urbano.
Mientras tanto, la comunidad de Tolosa se mantiene atenta a los próximos pasos en relación con el proyecto del puente. La situación plantea la necesidad de un diálogo abierto entre las instituciones y la ciudadanía, asegurando que las decisiones tomadas sean verdaderamente representativas de los intereses de los tolosarras. La historia del **Puente Nuevo** refleja no solo una cuestión arquitectónica, sino también la intersección de la política, el patrimonio y la seguridad de los ciudadanos.
En definitiva, la evolución de este tema podría marcar un precedente en la forma en que se gestionan los patrimonios históricos en la región. La expectativa radica en que las decisiones futuras no solo protejan el patrimonio, sino que también promuevan la participación activa de los vecinos en cuestiones que afectan directamente su entorno y calidad de vida.





























































































