Los residentes de Fanderia han expresado su desconcierto ante la planificación de Euskal Trenbide Sarea (ETS) para establecer una subestación de tracción eléctrica en un área densamente poblada. Aseguran que existe la posibilidad de ubicarla en un lugar más alejado de las viviendas, lo que generaría menos impacto en la comunidad. Esta preocupación fue unánime en la reunión reciente que mantuvieron los vecinos del barrio.
La subestación está proyectada entre el paseo de Fanderia y la calle Erramon Astibia, cerca de una rotonda, y tiene como objetivo atender la creciente demanda energética que resultará del incremento de la frecuencia del tren de cercanías conocido como «Topo». Este aumento en la circulación, que pasará a ser cada siete minutos, se traduce en alrededor de 280 trenes diarios frente a las viviendas de la zona, lo que ha generado gran inquietud entre los vecinos.
Durante la charla comunitaria, muchos asistentes manifestaron su descontento y angustia respecto a la situación. «Estamos muy preocupados, ya que la cantidad de trenes que circularán a diario afectará nuestro día a día», expresaron algunos de los participantes. La organización del evento comentó que la asistencia fue numerosa, lo que subraya la importancia del tema para el futuro del barrio. Como resultado de la reunión, se decidió formar un grupo de trabajo para continuar avanzando en la defensa de una calidad de vida adecuada para los residentes.
Este tipo de organización comunitaria ya ha demostrado ser eficaz en otras áreas de Errenteria. Un ejemplo claro es el barrio de Galtzaraborda, donde los vecinos han estado abogando por la cubierta de las vías desde 2026, un proyecto que, según se ha informado, pronto se hará realidad.
Referente al paso del Topo por el municipio, la Asociación de Vecinos de Fanderia y Ramón Atibia ha manifestado su apoyo al soterramiento integral de la línea de tren desde Galtzaraborda hasta Oiartzun, así como a la reubicación de la subestación eléctrica. «Es esencial que esta infraestructura se coloque lejos de las casas para minimizar el impacto», afirmaron durante la reunión del pasado 5 de febrero, donde cientos de vecinos se congregaron en Merkatuzar para expresar su postura y su intención de luchar por el soterramiento de las vías a lo largo de Errenteria.
La situación actual pone de relieve la necesidad de un diálogo constante entre las instituciones y la comunidad, ya que la planificación de infraestructuras debe considerar de manera prioritaria el bienestar de los ciudadanos. La participación activa de los vecinos no solo contribuye a abordar sus preocupaciones inmediatas, sino que también forja un camino hacia un futuro donde la calidad de vida esté garantizada.
En resumen, la controversia en torno a la subestación de tracción eléctrica en Fanderia refleja una preocupación más amplia sobre la planificación urbana y el impacto que pueden tener las decisiones de infraestructura en la vida cotidiana de los ciudadanos. El Gobierno Vasco tiene el reto de escuchar y atender estas demandas para garantizar un desarrollo sostenible que respete las necesidades de la comunidad.

































































































